08-08-2022 11:58:12 AM

Crisis en Hipotecarias

La crisis financiera en México ha tocado a diversos sectores, y por supuesto el de la vivienda ha sido el primero, tanto que las principales firmas serias y reconocidas por las autoridades financieras que han tenido que recurrir a recursos internacionales para hacer frente a sus compromisos con los inversionistas. Se imagina ¿cómo andan las que se dicen “desarrolladores inmobiliarios” y no tienen permiso para operar? Por ello los retrasos en los pagos a los inversionistas de sus de intereses o penas convencionales, y algunas ya han sido declaradas como defraudadoras.

Y sólo para se ponga a pensar en dónde invierte su dinero, reproduzco textual lo que el viernes pasado publicó en El Universal Alberto Aguilar, en su columna Nombres, Nombres: “HABRÁ QUE RECONOCER que la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) que lleva Javier Gavito, se anticipó bien para fortalecer su capacidad de fondeo en el año frente a la problemática que atraviesa el negocio hipotecario y el consecuente disparo de la cartera vencida en sofoles y sofomes. México fue de los primeros países que se formó en la fila de los organismos multilaterales para atender las necesidades de liquidez de ese mercado. A la fecha se han utilizado recursos por mil millones de dólares del Banco Mundial que lleva Axel van Trotsenburg y 500 millones de dólares del BID a cargo de Ellis J. Juan. Pero fíjese que esta última institución ya otorgó el aval por otros 500 millones de dólares que la SHF ejercerá a fin de año. Por si fuera poco le adelantó que se solicitaron otros mil millones de dólares para 2010. Claro que las sofomes deberán mejorar gradualmente su balance para poder acceder a esos recursos. Entre las firmas que hasta ahora se han beneficiado de los apoyos de la SHF están Su Casita de José Manuel Agudo, Patrimonio de Ignacio Farías, Hipotecaria ING de Guillermo Vizcaya, Casa Mexicana de José Yanes, Vértice de Samuel Suchowiecky y Crédito Inmobiliario ahora de Caja Mediterránea que lleva Ángel de Soto, por citar algunas.”

Hasta ahí la cita.

Si esto les pasa a las conocidas y autorizadas Sofoles y Sofomes, ¿qué les puede esperar a negocios que se dicen ‘desarrolladores inmobiliarios’ y que pagan elevadísimas tasas de interés?

Reza un dicho popular que “nadie escarmienta en cabeza ajena”. Así que, por más que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) advierta que varios negocios no tienen reconocimiento, mucho menos permiso para operar y recabar dinero, las personas hacen caso omiso y continúan arriesgando su patrimonio aunque al final pierdan todo. Tal es el caso de Financiera Coofia que al menos en Puebla defraudó a poco más 5 mil personas (como lo han consignado puntualmente el StatusDiario y La Jornada de Oriente).

El caso de Coofia es el ejemplo de que en cuestion de segundo el dinero se puede esfumar. Hay gerentes ya aprehendidos y encarcelados sin derecho a fianza, los dueños del negocio están prófugos. Y de todos modos los denunciantes tendrán que llevar un largo proceso para poder recuperar su dinero, si es que lo consiguen.

Y para que luego no se digan sorprendidos, mejor empiecen aplicar el otro dicho “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas remojar”.

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