27-06-2022 02:52:41 AM

Impunidad, desde la Udla

 

¿Sabe usted que ha pasado con aquel vergonzoso caso de la golpiza sufrida por Edith Lara Buitrago de De Greiff a plena luz del día y al interior de la zona residencial de la Universidad de Las Américas?

Nada, absolutamente nada.

¿Sabe usted que ha hecho la universidad para que el culpable responda jurídicamente por los delitos que cometió?

Nada, absolutamente

Y ahora, la pregunta más importante:

¿Hará algo la institución, en teoría la principal interesada en que se haga justicia en un tema que afecta severamente su prestigio, credibilidad e imagen?

La respuesta es la misma: no moverán un solo dedo para llegar hasta el fondo del asunto.

La razón es muy simple: existen una serie de intereses y complicidades al interior de la universidad que en los hechos tienen un peso específico mucho mayor que la esposa de un profesor emérito golpeada.

El principal interesado en que la impunidad reine en la UDLA es, por lógica, el principal beneficiado de que se mantenga el status quo de las irregularidades en materia de seguridad, es decir, el patético Samuel Kim, ¿director? de ¿seguridad? de la institución

Y es que, ahora resulta que el coreano, maestro en las artes de la corrupción, se ha encargado, quién sabe con qué tipo de fines, de beneficiar a la empresa de seguridad privada a la que pertenece Alejandro Ararujo Domínguez, el cobarde agresor.

Se trata de Servicios Profesionales de Asesoría en Seguridad y Protección S.a. de C.V., (SPASP) con dirección en Colina de las Nieves No. 71-2  Boulevares en Naucalpan de Juárez, estado de México.

Esta empresa es la “favorita” de Kim y goza de un trato preferencial nunca antes visto en la universidad y de una serie prestaciones que resultan por lo menos sospechosas.

El asunto huele muy mal.

Vale la pena recordar que, hace algunos años, Samuel Kim se desempeñó como Subsecretario de Seguridad Pública del gobierno del estado de México, posición que le obligó a tener una estrecha relación con las empresas de seguridad privada que operan en aquella demarcación.

Es más, no sería extraño que el propio Kim fuera socio de la misma.

Varios ex funcionarios públicos que han desempeñado responsabilidades relacionadas con la seguridad pública han decidido invertir en empresas propias del ramo, aprovechando su conocimiento sobre el tema.

Y es que, en esta historia hay cosas que de plano no pueden explicarse bajo otra óptica.

De entrada, el tema de la casa.

¿Cómo explicar que un empleado de una empresa externa a la universidad reciba como prestación la posibilidad de vivir en la residencias de la UDLA, en teoría una prestación exclusiva para miembros de la comunidad universitaria?

¿Qué otro tipo de incentivos ha conquistado la tristemente célebre SPASP y sobre todo, a cambió de qué

Después, todo el circo montado para que agresor no fuera detenido y el hermetismo mostrado por la propia institución para dar información al respecto.

Si se trata de un personaje ajeno a los intereses de la universidad ¿no tendría que haber sido la institución la encargada de poner a disposición de las autoridades al cobarde golpeador?

El caso de la señora De Greiff pone en evidencia que Samuel Kim tiene intereses muy concretos en que se mantenga la operación de SPASP en la UDLA y que se trata también de un personaje muy poderoso al interior de la universidad.

¿Y el rector?

Como el chinito, mirando al coreano hacer y deshacer a su antojo.

Derbez sabe mejor que nadie qué tipo de calaña se está haciendo cargo de la seguridad de la universidad, pero puede hacer muy poco para revertir esta realidad.

Kim es un incondicional de la familia Jenkins y en una disyuntiva de tomar una decisión radical, es más probable que saliera Derbez de la institución que el propio Director de Seguridad.

¿Quién en los hechos es el más poderoso?

¿El rector o el cómplice?

Juzgue usted.

 

No se pierda el muy interesante video que sobre la agresión sufrida por la señora De Greiff presenta notasudla.blogspot.com

Incluye, además de las imágenes del agresor, testimonios de la agredida y sus familiares, del profesor que intervino para evitar que la tragedia fuera mayor y del propio Samule Kim quien ante las cámaras hace un ridículo mayúsculo al tratar de defender lo indefendible.

Vale la pena.

 

latempestad@statuspuebla.com.mx

 

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