27-06-2022 03:36:59 AM

Municipio olvida a juntas auxiliares

No, en la realidad, nada ha cambiado.

A pesar de lo que maneja la presidente municipal Blanca Alcalá en el discurso, el abandono sistemático de las juntas auxiliares de la capital sigue siendo notorio.

Así ha sido por décadas y tal parece que así será también la tónica del actual trienio.

Ahí no llega al desarrollo, ni las obras, mucho menos aquella supuesta necesidad de “poner a Puebla a tiempo”.

Si bien la frase resulta adecuada para sazonar la demagogia oficial, ni la presidenta ni sus principales colaboradores se interesan por lo que en estas demarcaciones suceda.

Un claro ejemplo de lo anterior es la realidad que se vive en San Francisco Totimehuacán, concretamente en la colonia Ampliación Santa Lucía.

Ahí, existe un rezago terrible en obras de pavimentación, drenaje, electrificación y agua.

Si bien algunas de las necesidades no son de la competencia del gobierno municipal, la prepotencia y la discriminación con la que han sido tratados autoridades auxiliares de esta demarcación es de verdad de llamar la atención.

El pelo en la sopa es, nuevamente, el Secretario de Desarrollo Social municipal, Víctor Manuel Giorgana.

El titular de la dependencia encargada precisamente de operar y priorizar los programas oficiales para revertir el rezago que se vive en zonas marginadas de la capital parece tener otras prioridades completamente ajenas a la de su responsabilidad como funcionario público.

Sí, el señor ni los ve ni los oye.

La regidora de gobernación de esta junta auxiliar, Orfa Castro Vargas, en pleno ejercicio de su responsabilidad como autoridad en esta demarcación ha solicitado ni más ni menos que diez veces una reunión con Giorgana para atender asuntos de máxima prioridad para su comunidad.

Nada, absolutamente nada.

El funcionario promete fechas, la regidora las cree y viaja más de una hora, con el gasto que esto implica, para llegar puntual a la cita.

Diez veces, ya en la oficina municipal, hoy palacio de la prepotencia, le dicen que siempre no, que el Mesías está ocupado, que de plano no tiene tiempo,  que no se puede rebajar a atender a una funcionaria “menor” y que no trae toallitas desinfectantes para usarlas después del inevitable saludo de mano.

En una carta dirigida al propio Giorgana, la regidora recuerda una promesa que en campaña hizo la primera mujer en gobernar la capital: “funcionarios sencillos, con trato humano, sensibles a las necesidades de los grupos marginados”.

Sí, como no.

En la misiva, la regidora asegura ser víctima del “veto de funcionarios de mentes cerradas, con poco criterio y producto de una cultura amañada (sic). Auténticos dinosaurios que no entienden que la política en nuestro país y en la ciudad ha cambiado, que deben de ser más abiertos y sensibles a los ciudadanos sin distingo de género, de partido o de condición social”.

Nada que ver la realidad.

Lo que tendría que ser la regidora en cuestión es irse a vivir a La Vista, en donde Giorgana tiene su casa y se caracteriza por seguir al pie de la letra la política del buen vecino.

Sólo así quizás logre una audiencia con la funcionario y se empiecen a dar los primeros pasos en aras de revertir las condiciones de auténtica miseria que se viven en ese lugar.

Hasta donde me quedé, esa es su chamba.

¿O no?

 

latempestad@statuspuebla.com.mx

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