15-08-2022 09:56:48 AM

Demasiada sevicia del estado contra los humildes

 

Representante del antorchismo en las colonias del sur de la capital poblana

 

Ya alguna vez, en este mismo espacio, habíamos denunciado la ferocidad  y sevicia con la que el Estado había tratado a colonos asentados en la prolongación de la 11 Sur, casi esquina con la 147 Poniente, de esta capital. Pero aquella ocasión no fue la última, dado que -el pasado 14 de noviembre- el aparato represor volvió a hacer de las suyas y ahora contra los habitantes de la colonia Tlacaelel, del municipio de Ocoyucan.

 

Con el falso pretexto de que se disponían a ejecutar una orden judicial, que había consignado un juez (con sede en el distrito de Cholula), y así -según ellos- “restituirle” los terrenos a un personaje de lo más siniestro: Joaquín Thomé (prestanombres y comparsa del Gobierno del Estado), que con el pretexto de rentar tierras para expropiar minas (mejor conocidas como las quebradoras) ha despojado a gran parte de los campesinos del sur de la angelopolis, como los del citado lugar.

 

Pero, para ejecutar la “orden judicial”, se presentó en el lugar de los hechos el polizonte número 1 de la entidad, Francisco Díaz Gil, subsecretario jurídico de Gobernación. Así como sus asesores: Francisco Ramos y Francisco Lezama, apoyados por más de 2 mil granaderos, así como por Vialidad Estatal, corporaciones privadas y un grupo de porros, a fin de poderse apropiar de las pocas pertenencias de los habitantes de esta colonia (aunque ciertos medios de comunicación hayan manejado que sólo eran 10 familias y 100 elementos de seguridad).

        

Para ser más exactos, cuando todo el aparato saqueaba las viviendas, derribaba construcciones, golpeaba a la gente y se ensañaba con las mascotas, matándolas (como quedó demostrado en el diario de circulación nacional Metro, de fecha 15 de noviembre), se apersonó el ing. Rosendo Morales Sánchez, responsable político de dicha colonia, para frenar la devastación y hacerle ver al subsecretario de Gobernación que se trataba de un vil atropello; dado que contaba y cuenta con documentación auténtica y genuina que demuestra que compró de buena fe (a los verdaderos dueños) el ejido ubicado en la junta auxiliar de Santa María Malacatepec (de Ocoyucan).

 

Ello se probó con certificados expedidos por el actual titular del Poder Ejecutivo estatal; pero, aún con esos elementos, fue inútil y fue derribada gran parte de las viviendas, con maquinaria pesada, propiedad del mismo Joaquín Thomé. Fue hasta la claridad del alba cuando buena parte del antorchismo de la región acudió en auxilio y apoyo solidario con los compañeros en desgracia, para repeler tanto a la maquinaria como al cuerpo represor.

 

Increíble. Después de toda esta injusticia, Francisco Díaz Gil aceptó que sí quedaba demostrada la autenticidad de la documentación presentada, por lo que se comprometió a reparar el daño total. Entonces, ahora le preguntamos al señor subsecretario: ¿Dónde está el cumplimiento a ese compromiso de resarcir las tropelías que cometió? Le estamos esperando. Con todo esto sólo una cosa queda comprobada, lo que es vox populi en la región: que altos funcionarios de la administración estatal tienen un contubernio con algunas inmobiliarias, para echar andar jugosos negocios en esta zona.

 

De tal manera, ahí va otra pregunta para el funcionario Gobernación, ¿es está la celeridad que lo movía a arrasar con todo lo que encontró a su paso, sólo porque se trataba de un agandalle de los señores de dinero en perjuicio de colonos? Si es así, por principio de elemental honestidad vaya con esa misma celeridad a reconstruir las viviendas que derribó, a consolar a los niños a quienes despojó de su único abrigo; lo están esperando, así como también esperan que les devuelva las pocas pertenencias que su grupo de porros fue a arrebatarles.

 

De lo contrario, iniciaremos ya -desde estos días- una jornada de lucha, para denunciar la sevicia con la que fueron tratados los habitantes de esa humilde colonia, así como los improperios con los que atendió a nuestra comisión ese mismo día (en sus oficinas del Palacio de Gobierno). Ya se le dijo una vez y se lo volvemos a mencionar: para despachar en Gobernación se necesita suficiente oficio político, además de contar con gran sensibilidad y ganas de resolver.

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