30-11-2021 12:44:52 PM

La represión en contra de Antorcha continúa

Dirigente del Movimiento Antorchista en la mixteca poblana

De manera continua, he venido denunciando la serie de acciones represivas que el Gobierno del Estado de Puebla, a través de la Secretaría de Gobernación y de otras dependencias, ha instrumentado en contra de Antorcha Campesina, con el claro y único propósito de alinearnos -por la vía de la represión- con su posible candidato y, por lo tanto, con sus intereses  políticos. Dicha represión se hizo manifiesta con la negativa de las secretarías de Desarrollo Social y de Desarrollo Rural a cumplir acuerdos pactados con anterioridad. Esa falta de seriedad fue el verdadero y único motivo que nos obligó a permanecer l5 días en plantón y a realizar una marcha de l0 mil antorchistas, para obtener -después de una serie de negociaciones- una respuesta concreta.

Como era de esperarse, el Gobierno del Estado inició una campaña mediática, tendiente a desprestigiar nuestro movimiento, que culminó con el ataque de Fernando Cuellar Muñoz contra los locatarios del Mercado San Diego Manzanilla. “Invasores” y “golpeadores” son los epítetos que nos ha endilgado La Jornada de Oriente, el diario más “esforzado” en complacer a sus amos y la cabeza más visible de dicha campaña, que busca ponernos (a los ojos de la opinión pública) como los agresores, después de ser los verdaderos agredidos, y como invasores, aún después de demostrar –con recibo en mano- la legítima posesión, de hecho y por derecho.

No lograron, a pesar de sus denodados esfuerzos, hacer que los locatarios desistieran de su lucha y de su decisión de ser abanderados por Antorcha Campesina. Las visitas domiciliarias, la compra de votos y las amenazas no fueron suficientes para doblegar el espíritu rebelde de la mayoría de los locatarios de San Diego Manzanilla. El Gobierno del Estado, Fernando Cuellar y compinches, tuvieron que morder el polvo.   El conflicto aún continúa,  por la protección que le brinda a Cuellar el gobierno estatal y por la cobertura mediática que le brindan La Jornada de Oriente e Intolerancia; por tanto, serán ellos los únicos responsables de cualquier agresión que pudieran sufrir nuestros compañeros antorchistas.                                               

Otra prueba más de la represión política que sufre el Movimiento Antorchista es el hecho de que la Subsecretaría de Gobernación, a cargo del lic. Joé Hernández Corona, se ha negado -una y cien veces- a citar a los presidentes municipales de Guadalupe Santana y de Tehuitzingo, para  negociar la ejecución de obras de gran importancia para el desarrollo de los pueblos que ellos gobiernan, y que hasta ahorita no se han visto beneficiados con ninguna acción gubernamental. ¿Hay imposibilidad política y de medios  para sentarlos a negociar? No. Lo que hay es garantía de impunidad plena y un asqueroso contubernio entre el Gobierno del Estado y los presidentes municipales, para  dejarlos hacer lo que les plazca en sus municipios, a cambio de un hipotético apoyo  a favor del precandidato del gobierno en turno.                         

Como siempre sucede, se sacrifican los intereses del pueblo en aras de intereses bastardos y de grupo. Urge poner un alto a esta política. De no hacerlo, que nadie se asombre, si mañana o pasado, haciendo uso de nuestro derecho constitucional, nos manifestamos públicamente para lograr poner un alto a estos desmanes del gobierno. Por eso, me parecen ridículos, vergonzosos y falsos, los llamados a la unidad, que diferentes personajes hacen a la militancia priísta.   

No se puede ni se debe llamar a la unidad cuando se reprime a los que manifiestan algún interés político, sin tomar en cuenta sus méritos en campaña; cuando se expone al ludibrio público a personajes priístas importantes, con el claro propósito de detener sus ansias políticas; cuando se reprime a las organizaciones que no bolean los zapatos de los poderosos con la lengua; en fin, cuando se reprime a los que no se someten a los caprichos del gobernante;  porque a los ojos del pueblo -que sabe y conoce este tipo de conductas- quedan como unos falsos y mentirosos, desprestigiando horriblemente a la política.

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