30-11-2021 11:55:54 AM

Crisis económica mundial por crédito al consumo

La quiebra de los bancos de inversión Lehman Brothers y Merrill Lynch es una muestra más de la honda crisis económica que enfrenta hoy Estados Unidos y que, sin duda, seguirá afectando a los mercados latinoamericanos y mexicano en particular. Lehman Brothers, una empresa con 158 años de historia, se ha declarado en bancarrota al no lograrse su rescate financiero luego de haber obtenido deudas por 613 mil millones de dólares con acreedores de todo el mundo. Merrill Lynch por su parte, fundada en 1914, fue adquirida por el Bank of America en una operación valuada en 44 mil millones de dólares. Ambas, símbolos de Wall Street y la hegemonía financiera estadounidense, fueron víctimas de los excesos en el mercado hipotecario que llevó al gobierno estadounidense a intervenir en Fannie Mae y Freddie Mac, las dos mayores empresas de garantía hipotecaria del mundo.

Esta situación excepcional, producto de una prolongada crisis, amenaza con hundir a Estados Unidos y provocar una gran recesión de nivel internacional. Los excesos en los sectores hipotecario y financiero han sido calificados por los especialistas como verdaderos actos de irresponsabilidad de la administración Bush. Sin embargo, más allá de culpas, lo importante para México son los efectos de corto y mediano plazo que nuestra economía sufrirá en un momento donde la inseguridad pública parece desbordarse, los precios mundiales del petróleo se ajustan hacia la baja y las contingencias meteorológicas se multiplican. Aunque parezca reiterativo, es necesario recordar que las dificultades económicas estadounidenses provocan, tarde o temprano, graves problemas en México y que su impacto tiene fuertes consecuencias en el comercio, las inversiones, el turismo y las remesas.

Desde meses anteriores se han destacado las amenazas que México enfrenta producto del incremento de precios, las pérdidas de empleo y las bajas expectativas de crecimiento a nivel global que previenen sobre una recesión generalizada. Por supuesto que para nuestro país estas noticias no son nada halagadoras, toda vez que se ha reconocido que la economía estadounidense no crecerá en términos reales durante el presente año y que nuestras expectativas se reducirán para el segundo semestre del año. Pese a todo ello, durante los pasados dos años los bancos y comercios que operan en México han distribuido sin control y previsión tarjetas de crédito que constituyen claramente su principal negocio. Muchos usuarios de bajo poder adquisitivo y frágil capacidad de pago aceptaron hasta dos o tres tarjetas sin medir las consecuencias de un uso no planificado. Ante la situación recesiva y el otorgamiento exagerado de plásticos la cartera vencida pasó en junio del 6.8 al 8.2 por ciento, representando el doble de lo registrado hace tres años. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores ha reaccionado tarde, pero busca obligar a las empresas para que aumenten sus reservas en un tercio más de lo que actualmente tienen ante la posibilidad de enfrentar problemas de cartera vencida. No obstante, los bancos y comercios señalan que no debe restringirse el jugoso negocio del crédito al consumo en el que los intereses van del 20 a más del 40 por ciento anual.

Lo que puede ocurrir en el sector de las tarjetas de crédito es muy grave, sobre todo porque los banqueros y comerciantes le apuestan nuevamente a un plan de rescate del que seguramente saldrán ampliamente beneficiados. Por ello, es urgente que la Secretaría de Hacienda intervenga y evite que el índice de morosidad siga creciendo. En ese sentido, será necesario dotar de mayores recursos legales a organismos como la Condusef a fin de que castigue la irresponsabilidad bancaria y comercial y prevenga de una nueva crisis como la sucedida hace apenas 15 años.

 

ameyer@puebla.megared.net.mx

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