22-05-2022 08:53:14 PM

Corrupción e impunidad gobiernan en San Andrés

No, ahí no funcionan los servicios públicos; no hay alumbrado, ni calles bien pavimentadas, mucho menos seguridad.

Lo que sí funciona como relojito en el municipio de San Andrés Cholula es una muy compleja red de corrupción institucional que involucra distintas dependencias y que se opera bajo la supervisión personal del mismísimo alcalde, David Cuautli Jiménez.

El descaro es de un cinismo único.

Primero en el tema de vialidad municipal.

Las patrullas de esta dependencia llevan a cabo constantes carruseles para extorsionar a los automovilistas que circulan principalmente por la zona limítrofe con Puebla capital.

Bajo cualquier pretexto, los agentes detienen lo mismo a unidades de carga o pasaje, que a automóviles particulares, para detenerlos e intentar sacarles dinero.

La mochada mínima es de cien pesos y en algunos casos han llegado a cobrar los 500.

-“Perdón jefe, pero es que nos exigen la cuota”- es la justificación que en ocasiones argumentan los uniformados, reconociendo así la corrupción que impera dentro de la corporación que dirige el patético Carlos Cárdenas.

Pero eso no es todo.

Mientras los agentes de tránsito se muestran durísimos con los ciudadanos en general, toleran y fomentan violaciones variadas a la ley para quienes, con una lana de por medio, se han convertido en sus protegidos.

Un ejemplo evidente lo representa el Restaurante Cabo San Lucas, quien el propio alcalde define como “su guarida”.

Allí, todos los días, personal de seguridad del establecimiento se encarga de estacionar automóviles en zonas prohibidas, en rotondas, bocacalles y banquetas sin que sean siquiera tocados con el pétalo de una rosa.

Al contrario.

De forma discreta y para garantizar la impunidad, en los días operativamente complicados, como son fines de semana o festivos, en el lugar se puede apreciar alguna patrulla de Tránsito que verifica que no exista el menor problema para los empresarios dueños del lugar.

¿De a cómo presidente?

Pero este no es el único ejemplo, faltaba más.

Otro de los protegidos de Cuautli es el Grupo Inmobiliario y Constructor M, encargado del proyecto de construcción de la tercera torre del complejo residencial Palmas.

Con la complacencia y complicidad de la autoridad de San Andrés, la empresa se ha adueñado completamente de la calle Z del Cochero, al grado de que la ha convertido ya en su patio de operaciones y estacionamiento particular.

Revolvedoras de concreto, trascabos, camiones que transportan material, trabajadores de la empresa, administrativos, en fin, todos, utilizan la vía pública para estacionarse en dobles y triples filas, descargar materiales y realizar diferentes maniobras en perjuicio de quienes por ahí circulan diariamente.

¿Y las patrullas defensoras de la legalidad?

Brillan por su ausencia.

Es más, en corto reconocen que la línea viene de arriba y es contundente: “Prohibido molestarlos, por ahí ni se aparezcan”.

Muy bien ¿no?

Y otra vez surge la siempre incómoda pregunta: ¿de a cómo presidente?

Pero lo que sin duda representa la cereza del pastel en estas asquerosas historias de impunidad y corrupción es lo que está sucediendo con el robo de autopartes en la colonia San Miguel La Rosa de ese municipio.

Y es que, la tolerancia y el fomento a este delito se han convertido en una fuente inagotable de ingresos para las autoridades de San Andrés.

Desde hace meses, vecinos de esta zona han denunciado la complicidad de los uniformados con los ladrones de autopartes y obra decir que hasta el momento nada se ha hecho.

Los testimonios refieren que los robos se dan a plena luz del día, que los reportes y las denuncias las han hecho llegar por decenas a la Secretaría de Seguridad Pública y que jamás se han atendido.

Por si fuera poco, los que ahí viven refieren que todos ahí saben quienes son y cómo operan los integrantes de las diferentes bandas dedicadas a este delito, pero que no son detenidos ya que gozan de la protección institucional.

No quiero cansarlo pero es inevitable preguntar ¿de a cómo presidente?

Sin duda, el nombre de David Cuautli debe de ser agregado ya a la vergonzosa y cada vez más larga lista de auténticos pillos que, por azares del destino y para desgracia de sus gobernados, hoy tienen la oportunidad de ser autoridad.

Ocho meses apenas y ya San Andrés vive una de las etapas más oscuras de su historia.

De seguir así, Cuautli tendrá que ir pensado en un buen sastre que le confeccione trajes de color caqui para que los luzca en lo que resta de su administración.

Digo, para que ya desde ahora se vaya acostumbrando.

 

latempestad@statuspuebla.com.mx

 

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