29-05-2022 07:08:28 AM

Semana negra

La que está terminando hoy bien puede calificarse –sin exagerar- como otra semana negra para el gobierno marinista.

            Porque por mucho que sus miembros han pretendido negar o minimizar el asunto, el caso de Rubén Gil, el tristemente célebre “NarcoAlcalde” de Izúcar de Matamoros, sí que volvió a poner a Puebla, su gobierno y sus políticos en los medios nacionales.

            Digo, no duró mucho el gusto por la exoneración de la Suprema Corte por el escándalo de Lydia Cacho. Y eso que, comparándolo con el narcoalcaldegate, la verdad el tema de la periodista ahora parece una simple tontería.

            No. Cuando un asunto se le relaciona con el narco, ya lo tocó el diablo. Y en todos los medios nacionales, televisivos, radiofónicos y prensa escrita, las andanzas de Rubén Gil (a.k.a.) “El Gavilán”, “el Naranjas” o “El Padrino”, ya empiezan a ocupar encabezados y comentarios como una de las principales noticias.

            El tema vende, pues. Y también vuelven a aparecer nombres de políticos y empresarios poblanos. Y aunque en honor a la verdad todo por el momento son especulaciones y comentarios periodísticos, se mencionan, nuevamente y por desgracia, a varios miembros de la clase política poblana.

            La pregunta que ya se hacen muchos es: ¿El escándalo de Gil tendrá las mismas repercusiones del Lydiagate? Por supuesto, los marinistas ya están curtidos y saben que el antídoto es negar hasta la muerte cualquier vínculo o relación. Sí. Pero… ¿y si empiezan a aparecer datos, fotos, documentos o sociedades comprometedoras? ¿Si todo empieza a superar el nivel de un simple escándalo mediático especulativo y entra en el terreno de los juicios, acusaciones y participación de testigos, tal y como acostumbran las Cortes estadounidenses? ¿Se recuerda el caso del asesinato del agente de la DEA, Jorge “Kiki” Camarena, por el que fue acusado por la justicia norteamericana un exgobernador de Jalisco y fueron relacionados con el cártel de Rafael Caro Quintero prominentes políticos de tiempos de Miguel de la Madrid? ¿Se podrá llegar a tanto en este caso?

            Reitero, hoy, todas son llamativas –y, si se quiere, hasta irresponsables- especulaciones. Pero representan un apetitoso bocado para unos medios nacionales que siempre están atentos a los escándalos generadores de morbo, pero sobre todo, de ratting. Y tenemos que reconocer que el Gobernador Marín ya es cliente (de Loret de Mola o López Dóriga, por solo poner dos ejemplos).

            En fin.

Lo malo es que para completar la negra semanita, por cierto, el tema Cacho-Marín también volvió a comentarse por los medios nacionales. La presentación del nuevo libro en el que la columnista de El Universal narra todo su caso y su enfrentamiento con el gobierno poblano, fue ahora el motivo.

            Pero lo peor. A algún genio con iniciativa se le ocurrió mandar a quitar (por casualidad o por órdenes, como sea) algún espectacular en el que se anunciaba el evento y eso –totalmente lógico- provocó que la periodista se volviera a tirar al piso y arremetiera contra el gobierno marinista, acusándolo de atacar la libertad de expresión… Rudeza (más bien tontería) innecesaria, diría el clásico.

            Y si la intención era –especulo, aclaro- boicotear la presentación, ahora ocurrirá exactamente lo contrario: Van a asistir al evento en el Zócalo más de los que quizás hubieran ido originalmente. Elemental. Eso era precisamente lo que quería la Cacho: Publicidad gratis.

            En fin. A ver si la próxima semana no es peor. Ya les urge una limpia ¿no?

jriverp@yahoo.com

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