7 días antes del helicopterazo

Por Alejandro Mondragón

 

Goza de verosimilitud la columna del periodista Rodolfo Ruiz, quien ayer en “La Corte de los Milagros” del portal E-Consulta describió una reunión entre Martha Érika Alonso (qepd) y 4 de sus cercanos colaboradores donde confesó: “Temo por mi vida”.

 

Fue el 17 de diciembre, día de su cumpleaños, en el edificio ejecutivo del CIS, donde efectivamente se planteó el tema de realizar un video para dejar constancia, lo cual quedó abortado.

 

Al encuentro vale la pena aportar datos adicionales para contextualizar mejor los hechos y sus consecuencias fatales.

 

Martha Érika Alonso expuso que había recibido amenazas de muerte directas y que, en efecto, temía por su vida.

 

Rodolfo Ruiz comentó que uno de los 4 asistentes que supieron de lo ocurrido, fue el entonces secretario de Gobernación, Jesús Rodríguez Almeida.

 

¿Quiénes fueron los otros tres asistentes?

 

Fernando Rosales, secretario de Seguridad Pública; Sandra Izcoa, vocera y mejor amiga; y Max Cortázar, vocero de la campaña por la gubernatura en 2018.

 

Aunque prevaleció el consenso de que no se realizara el video, lo cierto es que la ex gobernadora contó que su marido, el senador Rafael Moreno Valle ya sabía de las amenazas.

 

Incluso, se había solicitado formalmente que se redoblaran las medidas de seguridad y aumentara el personal de custodia.

 

Peeeero también en esa reunión, Max Cortázar quedó encomendado para comunicar directamente al gobierno de Andrés Manuel López Obrador de las amenazas para tomar cartas en el asunto.

 

Quien había sido enterada de todo fue la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que a su vez, se supone comunicó el tema directamente a López Obrador.

 

El punto que no cuadra es el relacionado con lo que en la misma columna toca el propio Ruiz, y lo cito:

 

Hubo un percance ocurrido “el 20 de diciembre por la tarde, cuando la gobernadora se dirigía a una reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) en la Ciudad de México. La camioneta en que viajaba, una Chevrolet Tahoe color arena se descompuso y Martha Erika tuvo que solicitar el servicio de un Uber para no llegar tarde a la reunión con sus homólogos en la que se analizó y revisó el presupuesto de egresos de la Federación para el ejercicio 2019. Por increíble que parezca ese jueves la gobernadora no llevaba un vehículo que la escoltara o de repuesto, por lo que tuvo que recurrir a un Uber”.

 

Preguntas:

 

¿O Max Cortázar no cumplió la encomienda de avisar al equipo de AMLO o de plano no le hicieron caso en el nuevo gobierno?

 

¿Por qué no se reforzó la seguridad de la entonces gobernadora, tras exponer que temía por su vida, pues tres días después tuvo que viajar en Uber?

 

Con lo paranoico de la seguridad que era Moreno Valle y no tomó cartas en el asunto. ¿Qué pasó?

 

¿Quién no hizo la tarea?

 

¿Será que la naturaleza, aquella que jamás pudo controlar el morenvallismo, se la cobró?

 

¿Tiene ya la Fiscalía General de Puebla las declaraciones de los presentes a la reunión del 17 de diciembre?

 

Siete días después ella y su esposo perdieron la vida, junto a tres personas más, con la caída del helicóptero en el que viajaban.

 

About The Author

Related posts