03-08-2020 03:55:43 AM

Moreira, el aliado de RMV

Por Valentín Varillas

Humberto Moreira ha regresado a la política, en su natal estado de Coahuila, y jura que logrará debilitar al PRI de aquella entidad, cuyo jefe máximo es su hermano Rubén, quien funge como gobernador.

No es un tarea nueva para Moreira, quien desde las entrañas del tricolor, en su faceta como presidente del CEN, hizo pactos oscuros y avaló medidas que a la postre significaron la muerte política de su partido.

Puebla es un claro ejemplo de lo anterior.

En el 2011, recién entrado el gobierno de Moreno Valle, Humberto Moreira le facilitó el camino para que, con el voto de los legisladores priistas locales, se aprobara una ley electoral a modo que fortaleciera al nuevo grupo hegemónico y le permitiera mantener el control político del estado por muchos años.

Previo a su aprobación en el legislativo, Moreira recibió en sus oficinas de Insurgentes Norte a un grupo de priistas poblanos encabezados por el ex candidato a la gubernatura, Javier López Zavala.

Junto con Zavala y Moreira, estuvieron presentes el entonces coordinador de la bancada local priista, José Luis Márquez; el líder estatal del tricolor en Puebla, Juan Carlos Lastiri; y el Secretario de Organización del CEN, Ricardo Aguilar Castillo.

Los poblanos llevaron una propuesta de acuerdo a su líder, de parte del novel gobernador: avalar, por unanimidad, la tan ansiada reforma electoral, a cambio de no iniciar una auténtica cacería en contra de los peces gordos del marinismo y encarcelarlos por los actos de corrupción cometidos durante el sexenio que recién terminaba.

La medida involucraba directamente a dos de los asistentes: a López Zavala, que había sido Secretario de Gobernación y de Desarrollo Social, y a Juan Carlos Lastiri, quien también había encabezado la dependencia encargada de operar la política social en la administración de Mario Marín.

A cambio, echarían para atrás la propuesta de llevar a cabo una redistritación que debilitaría buena parte del voto duro priista y la aprobación de mayores prerrogativas para los partidos políticos, situación que beneficiaría al tricolor en la coyuntura de la elección presidencial del 2012.

Había otro punto fino que se necesitaba definir.

Moreno Valle quería que se diera una reunión pública con Moreira, en algún lugar de moda, para que se dejara un claro y contundente antecedente y se enviaran los pertinentes mensajes a la clase política local y nacional.

El dirigente nacional del

Y así se hizo.

El encuentro fue conocido posteriormente como “el Pacto del Estoril”, considerado a estas alturas como el acuerdo que significó la debacle del PRI poblano y su muerte como partido hegemónico en la entidad.

Los diputados siguieron el guión previamente establecido, al pie de la letra.

Plancharon inclusive a dos legisladores “rebeldes”, que en teoría no votarían jamás a favor de la reforma.

José Juan Espinosa, hoy alcalde de San Pedro Cholula, quien cobardemente se ausentó de la sesión más importante de aquella legislatura, y Zeferino Martínez, el petista que al final votó a favor de la iniciativa.

Un capítulo, sin duda, vergonzoso en la historia de la política local.

Moreira logró aniquilar al PRI poblano con un golpe letal del que jamás se recuperó y va por su terruño, en donde, lejos de tener un poderoso aliado como en Puebla, enfrentará a los demonios que él mismo se encargó de crear.

A ver si le sale.

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