Sindicato de Volkswagen frente al diselgate

Por: Socorro López Espinosa

Una buena estrategia deberá tener quien aspire a liderar el sindicato de la Volkswagen en la planta de Puebla, no solo se trata de representar a los trabajadores, sino de tener los elementos para negociar con una empresa que está sumida en un serio problema y que hará todo lo posible por justificarse.

En 2016 se verán las verdaderas consecuencias del problema en que está inmersa la firma automotriz a nivel mundial, resultado de la trampa que hizo en la medición de las emisiones de gases en los motores de diésel.

La planta en Puebla de Volkswagen depende de las decisiones que se tomen en el corporativo y, en buena parte, de las perspectivas que se tengan de los mercados, principalmente de Estados Unidos.

Si ya la planta de Puebla, y varias más en el resto del mundo, había ajustado su producción desde hace meses por la baja demanda en los mercados, a ello se suma la suspensión de la venta de los vehículos con motores de diésel.

vw

El desprestigio de la marca en varios mercados no sólo afectará a ese tipo de unidades sino también al resto de modelos, es decir a los que tienen motores de gasolina.

La planta de Puebla depende en más del 80 por ciento de las exportaciones, el resto se coloca en el mercado nacional, y está visto que en México el problema no tiene mayor repercusión, por el contrario las ventas se mantienen y van en aumento.

Tan solo entre enero y octubre de este año la producción de VW en México bajó 3.53 por ciento; es decir llevaba ensamblado 394 mil 205 unidades, y también cayeron sus exportaciones 2.67 por ciento, al registrar 337 mil 256 autos.

Si bien es cierto que la mayor parte de la producción en México son vehículos con motor de gasolina, el que Estados Unidos haya suspendido la venta de los vehículos con motor diésel afecta una parte de la planta, y si dicho mercado se mantiene contrario a la marca VW, entonces disminuirá la demanda de toda la gama de modelos de la firma alemana.

Hay que recordar que las dos últimas semanas de octubre la planta de VW en Puebla redujo su jornada laboral.

Por lo pronto, en diciembre no habrá actividad alguna -tal como lo publicamos en este espacio en septiembre pasado-; el personal técnico estará de vacaciones como medida para frenar por completo el ensamblado de autos, en parte por la contracción de mercados y también por el problema que aún no empieza, siquiera, a solucionarse.

Definir el calendario de producción 2016 para la planta poblana no será nada sencillo esta vez. Tradicionalmente en diciembre se define dicho calendario entre empresa y sindicato, que rara vez ha sufrido algunos ajustes en el transcurso del año

De acuerdo a la perspectiva que se tiene de los mercados se fija la meta de producción, y si este año apenas si se alcanzará una producción ligeramente superior a los 400 mil autos, en 2016 la meta podría ser la misma, es decir la planta no estará al máximo de su capacidad instalada.

Es a partir de dicha meta como también se estima si habrá o no participación de trabajadores eventuales; últimamente se ha manejado una plantilla de hasta mil 700 eventuales, cuando hace unos cuatro años eran tres mil los eventuales.

Así que el llamado de los eventuales difícilmente podrá darse durante el primer trimestre de 2016, según algunos observadores.

El panorama para la planta alemana no es nada fácil; los dos últimos años (2014-2015) fueron definidos por empresa y obreros como “complicados”, y 2016 será más que complicado.

La planta de Puebla es la más grande en el mundo que tiene Volkswagen fuera de Alemania, actualmente emplea a 9 mil 23 trabajadores, además de los administrativos.

Su plan de producción estará en función de la estrategia que aplique Alemania para salir del problema en el que está metido, combinado con las condiciones económicas de cada mercado para mantenerse entre las principales armadoras productoras y vendedoras del mundo, aunque haya pospuesto por unos cuantos años su ideal de ser la líder mundial, la cual fue ésta última la que propició que se metiera en el problema (lo cual no es justificación).

Además de todos estos factores, durante 2016 en Puebla corresponde la revisión del contrato colectivo de trabajo, lo cual puede ser aprovechado por la empresa para proponer algunos cambios que conduzcan a la “flexibilidad laboral” que durante años ha buscado sin tener una réplica positiva por el lado sindical.

En ese sentido quien aspire a dirigir el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz de Volkswagen (Sitiavw) debe tener muy claro el panorama, sin olvidar su objetivo fundamental de la defensa de los obreros, debe estar realmente preparado para negociar con ambas partes (trabajadores y empresa); aunque claro la empresa también tendrá que valorar el peso de su mano de obra, pues la trampa fue una decisión de sus ejecutivos.

Ante todo se requiere de una verdadera estrategia, ellos conocen mejor que nadie cómo se maneja la empresa en situaciones adversas.

Este viernes 13 inician las campañas de quienes aspiran a dirigir el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz de Volkswagen (Sitiavw), se presentan 10 planillas, y el 26 se efectúa la votación.

El disgusto y temor entre los técnicos es notorio; algunos ya han calificado a varios de los contendientes, que si son el “delfín”, que si es el favorito, que si es de los “duros” o proclive a la empresa. Lo cierto es que la lucha se centrará entre tres de ellos.

Durante diciembre el nuevo líder del Sitiavw tendrá su primera prueba como negociador y representante de los obreros al definirse el plan de trabajo para 2016, ahí se verá la realidad de la planta de Volkswagen en Puebla.

abajosoco

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