Por Alejandro Mondragón
Qué pensarían los morenistas más recalcitrantes si supieran que quien controla el Registro Público de la Propiedad en todo el Estado sigue siendo el exgobernador Antonio Gali Fayad.
A la súbita muerte de los Moreno Valle Alonso, Gali fue factor decisivo para poner alfombra roja a Morena, con el convencimiento a panistas para no pelear la gubernatura interina, y colaborar con el nombramiento de alguien sin fuerza política.
Fingiendo ante Miguel Barbosa una sumisión total, Héctor Sánchez Sánchez, presidente del Tribunal Superior de Justicia se acomodó como precandidato a gobernador. Uno de los más cercanos al exgobernador naranja.
Como se recordará, las reuniones con Tony Gali y sus hijos se hicieron públicas, y quedó claro que quien mandaba en el poder judicial no era Miguel Barbosa Huerta.
Así se cayó la estrategia a la cual ya le habían invertido importantes recursos para hacerse del gobierno del Estado.
Igual que acaba de suceder con la captura de “El Amarillo”, quien presumía vehículos de alta gama que conseguía de Dimont, empresa de Julio Jauckens, quien rentaba el predio de la Atlixcáyotl a Antonio Gali.
Está claro que el galismo siempre prefiere conservar el poder político y económico que enfrentarse al escrutinio de sus acciones.

Uno de los personajes que es parte de este grupo político es Milton Carlos Ruíz González, cuyo punto de arranque fue la amistad de su familia con el extinto Rafael Moreno Valle.
Milton Carlos Ruíz González se desempeñó precisamente como director de lo contencioso administrativo, bajo las órdenes de Héctor Sánchez Sánchez cuando este último fue síndico en el ayuntamiento a cargo de Tony Gali.
Desde ahí brincó a la misma posición como director de lo contencioso administrativo de la Secretaría de Finanzas, cargo que ocupa, sin que adviertan lo que eso significa los cándidos morenistas que han gobernado Puebla.
Milton Carlos no sólo se ha mantenido sino que desde su espacio ha acrecentando su poder e influencia convirtiéndose en el que manda en el Registro Público de la Propiedad en todo el Estado.
Se aprovecha de la ingenuidad de los morenistas y valiéndose que el Instituto Registral y Catastral es dependiente de esa Secretaría.
Ruiz González es de forma única y absoluta quien resuelve todas las cuestiones legales que surgen en los Registros Públicos de la Propiedad del Estado; o sea, el grupo político al que pertenece es el que decide quién es el dueño de todas las propiedades de Puebla, ante un diferendo legal.
Igual que sus jefes, Tony Gali y Héctor Sánchez, la discreción de Milton ha sido su característica más importante y uno de los secretos de su permanencia y poder; es incluso miembro de la Comisión de Honor y Justicia de esa Secretaría, un trabajo paciente de infiltración. Literalmente, la Iglesia en manos de Lutero.
Los lugares que escoge para negociar con quién busca resoluciones favorables nunca son restaurantes famosos ni concurridos, más bien los puntos de reunión son lugares tranquilos y alejados de la política.
Aunque en el gobierno de Alejandro Armenta se le ha tratado de contener la verdad es que Milton Carlos Ruíz González, el galista, controla a su supuesta jefa Helga Mariana Ramírez Toris, y a quién en corto no baja de “pendeja que firma todo que le pone enfrente” lo mismo que a los registradores públicos sobre los que ha construido una base de poder a su servicio.
Milton Carlos ha llegado a tal extremo en el poder que en sus resoluciones se atreve a violar la propia Ley del Registro Público de la Propiedad.
Por ejemplo, en lugar de esperar las resoluciones de los amparos que se presentan ante la Justicia Federal, desde el momento que él realiza su determinación, el recurso administrativo registral que se resuelve ya no tiene efectos legales, punto clave para que sus determinaciones estén (ilegal e increíblemente) por encima del Poder Judicial Federal, o sea un control absoluto que no tiene nadie en la administración pública.
Noticias para todos aquellos morenistas que se pelean y luchan por una candidatura o un espacio en la administración pública: sin despeinarse, quién manda y es el beneficiado de su transformación, es el galismo silencioso que opera, medra y saca ventaja de su sorprendente ingenuidad.
