Por Valentín Varillas
La detención de Iván Cazarín, alias El Tanque, podría provocar más de un dolor de cabeza entre políticos y autoridades de Puebla.
El presunto operador del Cártel Jalisco Nueva Generación compareció a puerta cerrada ante un juez federal, en una audiencia marcada por la reserva de información sensible.
Lo verdaderamente interesante será conocer hasta dónde llegan sus relaciones con funcionarios públicos y mandos policiacos.
Las investigaciones lo vinculan con una estructura criminal que presuntamente recurrió a la cooptación de autoridades para facilitar sus operaciones.
Y en Puebla existen antecedentes suficientes para tomar muy en serio esa línea de investigación.
Ahí están los casos de Ahuazotepec, Chignahuapan, Zacatlán, Xicotepec y Tetela de Ocampo, municipios de la Sierra Norte donde la presencia de grupos criminales, el huachicol y las investigaciones contra policías han exhibido la vulnerabilidad de las instituciones.
La detención de mandos policiacos acusados de colaborar con delincuentes confirma que el problema ha alcanzado a las corporaciones encargadas de combatirlos.
Sería ingenuo pensar que organizaciones de semejante tamaño pueden operar durante años sin contar con información privilegiada, protección o complicidades.

Por eso resulta tan importante conocer qué sabe El Tanque sobre las autoridades municipales y las redes que pudieron facilitar sus actividades.
Hasta ahora no existe información pública que confirme que haya revelado nombres de alcaldes o funcionarios.
Pero las investigaciones deben de llegar hasta sus posibles protectores, de cualquier nivel y jerarquía, independientemente del partido político al que pertenezcan.
La audiencia continuará el 13 de octubre y habrá que seguir muy de cerca lo que ocurra.
El Tanque podría tener información particularmente incómoda para personajes que han transitado por presidencias municipales, corporaciones policiacas y oficinas de gobierno.
Y esto, de antemano, a mucho ya les quita el sueño.
En Puebla sobran antecedentes que comprueban la añeja complicidad entre autoridades y delincuentes como para dar por hecho que este personaje operaba sin protección.
Habrá que estar pendientes de los nombres que salgan.
Sobre todo de aquellos que llevan años presumiendo una honorabilidad que nadie les ha investigado.,
El “Operativo Enjambre” va, ha dado resultados, goza de cabal salud y a estas alturas puede moverle el tablero electoral, o el de la gobernabilidad a cualquiera.
