09-06-2026 12:53:58 AM

Gobernadores pillos: útiles para la operación electoral

Por Valentín Varillas

 

Además de ser el peor evaluado, Enrique Peña Nieto pasó a la historia como uno de los presidentes más corruptos de los que se tenga memoria.

Fue el jefe de una auténtica pandilla que saqueó al país.

Sin embargo, también será recordado por haber metido a la cárcel a gobernadores emanados de su propio partido.

Algo que parece que no va a suceder en el corto plazo en estos tiempos estelares de la 4T.

El priista arrasó en las urnas respaldado por una maquinaria electoral que incluía a esos mandatarios que movilizaron votos, recursos y estructuras territoriales a su favor.

Una vez sentado en la silla, no tuvo empacho en sacrificarlos para ofrecer sus cabezas a la opinión pública y publicada.

Ahí están los casos de Roberto Borge en Quintana Roo, Javier Duarte en Veracruz y César Duarte en Chihuahua.

Todos presos o procesados.

Todos priistas.

Todos, en algún momento, parte del sistema que favoreció el regreso del tricolor al poder.

Claudia Sheinbaum tiene los números más altos de aprobación que se hayan registrado en una mandataria mexicana.  

Con ese capital político, con esa popularidad, tiene frente a sí el reto más importante de su sexenio: ganarlo todo en el proceso electoral del 2027.

Y tal vez para lograrlo, necesita de la operación electoral de aquellos gobernadores señalados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por supuestos vínculos con el narco.

Aunque Rubén Rocha Moya pidió licencia en Sinaloa, dejó en su cargo a una auténtica incondicional.

Américo Villarreal en Tamaulipas y Alfonso Durazo en Sonora, son también perfiles cuestionados porque supuestamente cuentan con expedientes que circulan en medios y organismos de seguridad norteamericanos.

Todos han contado hasta el momento con el respalado incondicional de la jefa del ejecutivo federal.

Y aunque Sheinbaum explica esta protección en términos de soberanía, de no permitir la injerencia extranjera, la verdad es que los mandatarios en todos los estados serán muy importantes para cumplir con los objetivos eletcorales trazados desde Palacio Nacional.

Peña Nieto sacrificó gobernadores cuando ya no le servían o cuando la presión social era ya insostenible.

Sheinbaum los defiende porque requiere de ellos.

Sobre todo para manetener la aplanadora oficialista en la Cámara de Diputados federal.

Así, los intereses políticos.

Así, la selectiva y muy convenenciera forma de entender la “justicia”.

Nada cambia.

Todo es lo mismo.

Seguimos diciendo, como desde hace décadas: “pobre país”.

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