03-06-2026 07:22:07 AM

Sheinbaum oxigenó al PAN

Por Valentín Varillas

 

La mejor publicidad que ha tenido el Partido Acción Nacional en los últimos años no la diseñó ningún estratega del partido.

La autora involuntaria es, ni más ni menos, la presidenta Claudia Sheinbaum.

El intento de juicio político contra la gobernadora de Chihuahua fue un error de cálculo político enorme.

No solo no prosperó, como se veía ya desde el inicio, sino que le regaló al blanquiazul algo que no había podido conseguir por sí solo: visibilidad, cohesión y un relato de víctima que le funciona electoralmente.

Venían en caída libre.

Sin proyecto, sin liderazgos nacionales convincentes, sin una narrativa efectiva que lo perfilara en el imaginario del votante potencial como un auténtico partido de oposición.

Y en su peor momento, llegó el oficialismo a hacer el trabajo sucio que los liderazgos de la derecha nacional nunca pudieron hacer.

El embate contra Maru Campos, con todo el aparato mediático, legislativo y político del gobierno federal puesto en marcha, los despertó.

Los sacó de su letargo generando una reacción potencialmente muy valiosa en la política: la indignación útil.

Legisladores, militantes y gobiernos panistas cerraron filas.

Aparecieron en los medios ya con un discurso medianamente articulado, se movilizaron y hasta se atrevieron a hablar fuerte.

No porque de repente hayan recuperado su visión política, sino porque la enorme presión externa los obligó a reaccionar.

Ahora bien, es necesario ubicar todo esto en un contexto real

El problema de fondo con Acción Nacional no ha desaparecido..

La oposición sigue sin tener un proyecto sólido de nación.

Por lo menos no en el corto plazo.

Sigue sin candidatos capaces de competirle con éxito al oficialismo y sus estructuras de operación electoral.

Continúan siendo reactivos, carecen de agenda propia y todo parece indicar que únicamente muestran señales de vida cuando la amenaza es lo suficientemente grande.

Y atractiva en términos mediáticos.

No hay que irse con la finta, el PAN no se ha recuperado de sus constantes y enormes catástrofes electorales.

Solo se ha defendido de un embate institucional orquestado desde lo más alto del poder político .

Y en los hechos, sí existe una diferencia enorme entre ambas cosas.

Al final, el juicio político no procedió.

La iniciativa se cayó.

Maru Campos sigue gobernando y el oficialismo se quedó con el costo político de todo este circo, que al final no les generó ningún beneficio real.

Buscaban debilitar a la oposición y terminaron, paradójicamente, dándole oxígeno.

A ver para qué les alcanza.

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