01-06-2026 08:25:34 AM

Un “gatillero” llamado Gil Zuarth

Por Alejandro Mondragón

 

La mayor habilidad de un político consiste en saber quién odia a quién y ponerse al servicio de esos odios.

 

La frase que aparece en el libro “El Hombre” de Guillermo Arriaga está mejor representada por Roberto Gil Zuarth.

 

Sí, el particular y operador de Felipe Calderón que ahora asesora a la gobernadora de la CIA, María Eugenia Campos, y supo capitalizar los odios del morenovallismo con el barbosismo.

 

Gil Zuarth se vinculó al entonces mandatario Rafael Moreno Valle con Francisco Javier Cabeza de Vaca, lo que permitió que el poblano enviara operadores, recursos y despensas del DIF a Tamaulipas, durante la campaña electoral.

 

Peeeero además, Roberto Gil fue quien cabildeó en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a favor de reconocer la victoria de Martha Érika Alonso (q.e.p.d).

 

A través del despacho jurídico Bauer, Gil y Escudero operó directamente en el TEPJF para obtener 4 de los 7 votos contra Luis Miguel Barbosa.

 

El despacho cobró alrededor de 6 millones de dólares por sus servicios.

 

Bauer por Peter, Gil por Roberto y Escudero por Pablo, exyerno de Manlio Fabio Beltrones.

 

A la muerte de los Moreno Valle se volvió en el asesor jurídico del nuevo gobernador de Puebla: Luis Miguel Barbosa. Los odios de grupo bien se pagan en dólares la hora.

 

Se ligó a Barbosa desde su paso como senador, además de que otro personaje los extrechaba más: Ernesto Cordero, el socio de Gil Zuarth y “hermanito” de Barbosa.

 

Ya habían litigado los abogados senadores en el nombramiento de integrantes de órganos autónomos.

 

En la gestión barbosista, Gil operó jurídicamente el tema de la acción judicial contra los patronos de la Universidad de las Américas-Puebla.

 

El despacho Accuracy Legal & Consulting, SC, prometió al equipo de Barbosa que, una vez lograda la “remoción de los actuales patronos” de la Fundación Mary Street Jenkins (FMSJ), “el estado de Puebla podrá recuperar más de 720 millones de dólares.

 

Este monto representa el valor del patrimonio de la fundación, que incluye 18 inmuebles, acciones de tres empresas –entre ellas, la UDLAP–, un helicóptero, pinturas, esculturas, obras de arte, mobiliario y automóviles, y se encuentra en el centro de una intensa batalla legal entre los herederos del magnate William O. Jenkins, quien creó la fundación en 1954, según las proyecciones de Roberto.

 

Eso explicó la acción policial, persecución y cierre de las instalaciones de la UDLAP.

 

La influencia de Gil Zuarth fue suficiente como para imponer perfiles en aquel gabinete, como son Ana Lucia Hill en Gobernación y Teresa Castro Corro en Finanzas, por ejemplo.

 

Sí, Teresa Castro Corro, aquella que dejó una deuda irrecuperable por la inversión de más de 600 millones de pesos del gobierno de Puebla en el Banco Accendo, en bancarrota, y otro mas por 6 mil 800 millones de pesos en Fóndika, una empresa de ahorro y rendimientos, donde laboraba el novio de la exfuncionaria, apadrinada, entre otros por Gil Zuarth.

 

Además, con su despacho de asesoría jurídica, se encargó de la estrategia para ajustar cuentas con quienes fueron considerados como enemigos del barbosismo.

 

El propio panista se jactaba en todo tipo de reuniones de haber sido el “gatillero de Barbosa”.

 

La revista Proceso también exhibió los vinculos entre Gil Zuarth y Barbosa en el campo energético: el gobierno del estado contrató al panista –quien era “asesor” del gobernador en materia energética– para diseñar y presentar un “Modelo de Federalismo Energético Sustentable para Puebla”.

 

Quiso, Roberto, ser ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero sólo alcanzó a formar un grupo de abogados para linchar mediáticamente a adversarios políticos son supuestos vínculos con el crimen organizado.

 

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