Por Jesús Manuel Hernández
Los hechos violentos registrados en los últimos días han dejado una huella muy profunda en la sociedad poblana y permitido a los medios de comunicación y redes sociales fijar posturas, no siempre éticas, muchas veces bajo el color amarillo.
Pero los hechos en sí, el asesinato de tres jóvenes a manos del crimen organizado y el hallazgo del matrimonio sin vida relacionado a la comunidad del Instituto Oriente, calaron profundamente en los círculos de influencia de la sociedad.
Se trata de dos hechos con registro en las páginas policíacas que por desgracia dejan más dudas que explicaciones aceptables.
En el caso de los jóvenes asesinados a la salida de la llamada “Sala de Despecho”, las versiones oficiales no coinciden con las reveladas por los familiares. No se ha demostrado que los jóvenes sean delincuentes, por el contrario, lo que lleva a la lógica de que los confundieron, pero queda en el aire ¿Y con quiénes los confundieron? Nadie dice nada.
Respecto al matrimonio desaparecido, también hay lagunas informativas. ¿Sabía algún familiar dónde iba la pareja? Esta simple pregunta podría ayudar a entender que les pasó. ¿Los asaltaron, los secuestraron, iban por ellos?
La ausencia de información aumenta la especulación sobre las actividades profesionales del matrimonio y deja huecos que se llenan con desinformaciones. O sea, la posverdad está inundando el mercado informativo formal e informal.
Estos acontecimientos traen a la memoria lo sucedido el 24 de febrero de 2020 en Huejotzingo cuando fueron asesinados tres estudiantes de medicina.
Este hecho provocó entre la comunidad universitaria una toma de conciencia traducida en una manifestación gigante, sin precedentes, sin tintes políticos o ideológicos, simplemente pedir justicia y garantías para la convivencia social.
Los asesinatos de los tres jóvenes de la zona de Angelópolis y el matrimonio desaparecido, dejan la misma sensación, y si la autoridad deja crecer la desinformación, se estará abonando en un caldo de cultivo que puede modificar las percepciones electorales de 2027.
O por lo menos, así me lo parece.

