Por Valentín Varillas
El PT y el Verde no están e acuerdo con la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum.
De aprobarse tal cual, se verían afectados en términos de su representación política.
Ellos, que mayormente son incapaces de ganar elecciones por sí solos, le apuestan a las posiciones entregadas por la vía plurinominal.
Al reparto del pastel.
Y en esta lógica presionan.
Amenazan mediáticamente con romper con Morena, si no existen modificaciones importantes en la iniciativa.
Es verdad que el oficialismo los necesita, en el contexto de la importancia que tiene para Palacio Nacional la elección del próximo año.
Sobre todo en lo que a la conformación de la Cámara de Diputados se refiere.
Pero tampoco tienen los arrestos para generar una fractura definitiva en la alianza.
Y es que, gracias a ese esquema, han podido disfrutar de enormes beneficios.
De entrada, en el tema del dinero.
Gracias a que han competido y gobernado en coalición, ambos partidos han recibido una mayor cantidad de dinero público que antes de aliarse con el Movimiento.
En el caso del PT, su financiamiento federal pasó de 236.8 millones de pesos en el 2018 a 670.6 millones para este 2026.
183% más.

El Verde vive una realidad similar.
De 368 millones que se embolsaba de prerrogativas, ya alcanzó en este año 832 mdp.
Un aumento del 126%.
Estos recursos los reciben por ley y se calculan de acuerdo al porcentaje de votación y la presencia electoral.
La alianza con Morena los ha fortalecido ya que atraen mucho más votos como bloque, que si compitieran solos.
El beneficio también ha sido político.
Como aliados del partido en el gobierno han obtenido una mucho mayor cantidad de curules y escaños que si fueran solos.
El caso del PVEM es un ejemplo muy claro.
Este partido llegó a tener 62 diputados federales en la LXVI Legislatura.
Una fuerza que se puede considerar como “relevante” al momento de imponer la mayoría en el quehacer legislativo.
La suma del PT les ha permitido tener esta bancada que opera como auténtica aplanadora en la aprobación de leyes y reformas.
Y el objetivo es mantenerla a como de lugar.
Por todo esto se ve casi imposible el quiebre.
Se habla ya de algunos cambios aprobados por la propia Sheinbaum para mantener a sus rémoras medianamente tranquilas.
La cabeza de Pablo Gómez como titular de la comisión que analiza la reforma, por ejemplo.
Y seguramente habrá otros más.
Desde la llegada de la 4T se ha dado forma a una gran estructura de operación que tiene como objetivo único la concentración del poder.
Ese, más que cualquier otra, ha sido la prioridad única.
Por eso, sabrán pactar, negociar y acordar lo que sea necesario, en este burdo intento de regresar al país a aquellos oscuros tiempos del régimen de partido único.


