25-01-2026 09:44:58 PM

Dirigentes empresariales

Por Jesús Manuel Hernández

Desde hace unos 30 años la sucesión en el Consejo Coordinador Empresarial de Puebla ha sido sometida a intereses ajenos a los verdaderos empresarios locales, identificados más bien con otras agrupaciones y alejados de la militancia cameral.

El llamado CCE adoptó posturas más bien políticas que promotoras de la actividad empresarial.

Algunas veces como Caballo de Troya, otras como quinta columna, y en algunos casos para encubrir acciones litigadas en lo oscurito.

Quizá el principio del gran cambio en la actitud del CCE se dio cuando la sucesión de Luis Regordosa Valenciana cuando Juan José Rodríguez Posada fue enfrentado por Eduardo García Migoya y surgió la primera escisión, el grupo perdedor abandonó a la agrupación y procedió a formar Consejo de Organizaciones Empresariales (COE), cuya vida fue acortada por la relación de algunos de sus miembros con la clase política de aquellos tiempos, 2006.

Rodríguez Posada fue beneficiado en aquella sucesión para proteger la unidad en torno a los intereses identificados con una línea conservadora. Los expresidentes del CCE jugaron un papel importante, hubo infiltrados, traidores y oportunistas.

Ya en esos tiempos se había conformado una “comisión electoral” el filtro por donde pasaban quienes podía votar, es decir quienes habían pagado sus cuotas, organismos famosos y otros desconocidos, creados y reconocidos a modo para no perder el “control” de la sucesión.

La estrategia no era nueva, derivó de la impuesta por Guillermo Bretón Carreón en la Concanaco para elegir al nuevo presidente y donde los “votos” fueron comprados al pagar, desde un bolsillo negro, las deudas de las cámaras del país, solo podían votar quienes estuvieran al corriente.

Pero eso es historia, y se pueden contar muchas, algunas donde el CCE Puebla fue por recomendación “nacional” el vector más importante para que la iniciativa privada de Puebla decidiera apoyar a Manuel Bartlett Díaz y no a Ángel Aceves Saucedo (qepd) a quien respaldaban en aquella época, Javier Cabanas Gancedo, Gerardo Pellico (qepd) y algunos de los hermanos Yitani Maccise.

En la actualidad el CCE pasa por otro intento de escisión, tres aspirantes rompieron la idea original de un solo candidato de unidad, como en el viejo PRI, se registraron Herberto Rodríguez Regordosa, Luis Alberto Moreno Gómez Monroy y Juan Pablo Cisneros Madrid. Los reflectores apuntaron a Herberto, pero sus contrarios empezaron a destapar algunos asuntos privados.

Herberto siempre fue visto como uno de los personajes clave en las negociaciones de la derecha poblana, identificada con la Upaep, institución que lo envió a estudiar a España, de ahí surgieron muchas especulaciones sobre la posibilidad de que fuera en algún momento Rector de la universidad, asunto que no prosperó, muchos saben el por qué, pocos lo mencionan.

El caso es que el 24 de enero Herberto envió una carta dirigida a Jorge Espina Reyes, uno de los principales personajes que opera las cosas del CCE y de la Upaep, en el documento expresa su deseo de separarse de la candidatura, después trascendería su interés por sumarse a Juan Pablo Cisneros Madrid en contra del llamado “grupo de los constructores”.

Pero un asunto poco divulgado debe citarse.

Herberto Rodríguez dirigió un discurso ante la Coparmex Puebla donde anunció el retiro de su candidatura bajo los siguientes argumentos: Se trata de una protesta contra la forma como se conduce el CCE en estos momentos; también por que el organismo ha dejado de ser representativo de la iniciativa privada para convertirse en “un ente que no aporta nada para Puebla… donde solo hacen negocios unos cuantos”.

Una declaración a un medio local, resume la profundidad de lo que realmente pasa al interior, Rodríguez Regordosa dijo “el CCE de Puebla debe evolucionar para representar al ‘empresario de a pie’. Aquel que lidia cotidianamente con la inseguridad y el exceso de tramitología, y no solo a las grandes corporaciones”.

La actitud de Herberto representa otro golpe, quizá no definitivo a la forma como se ha visto operar el grupo ideológico que no tanto empresarial que pretende manejar la conciencia de los poblanos y ser, como diría en la época de Luis Echeverría, “farol de la calle y oscuridad en su casa”.

O por lo menos, así me lo parece.

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