19-01-2026 09:39:14 AM

Los espejos rotos del auditor

Por Valentín Varillas
  
El gran reto de Germán Reyna al frente de la Auditoría Superior del Estado se resume en un solo término: autonomía.

Nunca, en la historia de los gobiernos en Puebla, hemos tenido siquiera una probadita de independencia en términos de su relación con este órgano de control interno.

Por lo mismo, el novel funcionario no debe verse nunca en el espejo de sus antecesores.

Mucho menos en el de David Villanueva Lomelí, quien desempeño el cargo en tiempos de Rafael Moreno Valle.

Aquella ASE no realizó auditorías completas a los años fiscales del entonces gobernador.

Mucho menos, denunció las monumentales irregularidades que se dieron en el uso y abuso de los recursos del erario poblano.

Tuvo que llegar -como casi siempre sucede- la Auditoría Superior de la Federación a enmendar la plana.

De 13,332 obras realizadas entre 2011 y 2018, 5,299 no fueron auditadas de manera correcta.

Esto representó 33 mil millones de pesos sin fiscalización clara.

Esta instancia detectó observaciones por más de 4 mil 570 millones de pesos en la cuenta pública del 2015, derivadas de 24 auditorías.

Incluían pagos adicionales no comprobados, obras sin proyecto ejecutivo, sobrecostos y trabajos que de plano nunca se llevaron a cabo, además de expropiaciones y pagos de tierras sin avalúos claros.

Todo este patrón de irregularidades se repitió al pie de la letra en obras emblemáticas como la plataforma de Audi, el segundo piso de la México-Puebla, el Museo Barroco, la línea 2 de RUTA, la zona arqueológica de Cholula y hasta en la remodelación del Estadio Cuauhtémoc.

En la revisión de los números del 2016, la AF también encontró irregularidades por 236 millones de pesos que jamás fueron aclarados en la documentación fiscal.

Del 2011 al 2017, el gobierno estatal generó compromisos estimados de más de 40 mil millones de pesos a largo plazo, derivados de las obras que se llevaron a cabo como PPS.

Muchos de ellos no fueron registrados oficialmente como deuda directa, a pesar de que dejaron comprometidas las finanzas públicas poblanas por décadas.

En su momento, Villanueva Lomelí se atrevió a declarar ante medios de comunicación que “Puebla no tenía deuda oculta”.

De locos.

Los herederos políticos de Moreno Valle, hoy insertados en la plana mayor del PAN poblano, exigen con razón que el nuevo auditor ejerza las facultados inherentes a su cargo con absoluta independencia y claridad.

Lástima que, del cochinero heredado por su amo y señor, no se atrevieron a decir nada.

Al contrario, le avalaron y aplaudieron todo.

Calladitos y sin chistar.

Bendita congruencia.  

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