Por Valentín Varillas
Se rasgan las vestiduras porque aseguran que Morena y sus aliados están destruyendo las instituciones públicas del país, pero terminan siempre siendo sus paleros.
Seis senadores de Movimiento Ciudadano, tres del PAN y un “independiente”, votaron a favor de la llegada de Ernestina Godoy a la FGR.
Y lo hicieron en lo oscurito, envalentonados por el anonimato, ya que la votación fue por cédula lo que hace muy difícil tener un registro nominal público e individualizado de cada voto.
Antes, gracias a otro de los suyos, Miguel Ángel Yunes Márquez, se aprobaron las reformas constitucionales al poder judicial.
Este bodrio jurídico que hace pedazos su independencia y autonomía.
Pero eso no es todo.
A partir de la llegada de la 4T al poder en el 2018, han entregado 20 gubernaturas.
Tenían apenas 5, cuando López Obrador se convirtió en presidente.
Hoy, el oficialismo gobierna al 74% del total de la población nacional.

Rindieron las plazas a cambio de embajadas, prebendas, dinero e impunidad.
Y lo peor, el panorama de cara al 2027 luce igualmente catastrófico para ellos.
Todas las encuestas serias muestran que perderán 14 de las 17 entidades federativas que estarán en juego.
Y en una de esas, hasta terminan entregando Nuevo León.
Patéticos.
Esta realidad los retrata de cuerpo entero.
No valen nada en términos de política real, la de a de veras, la que determina ganadores y perdedores y por lo mismo, define desde distintas trincheras a los que realmente llevan las riendas de este país.
La sabiduría popular asegura que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen.
Parece ser que la misma sentencia aplica, con absoluta exactitud, para sus opositores.


