14-10-2026 06:52:49 AM

“Los Millonarios” quedaron libres y la Fiscalía, en ridículo.

Por Valentín Varillas

La liberación de diez presuntos integrantes de la banda de Los Millonarios representa otro escándalo para la Fiscalía General del Estado de Puebla.

Se trata de una organización señalada por diversos delitos, cuyos presuntos integrantes fueron detenidos durante un operativo en la 46 Poniente y terminaron recuperando su libertad por irregularidades en el procedimiento y “falta de elementos” para procesarlos.

Lo verdaderamente grave es la forma en que se integraron las carpetas de investigación.

Las deficiencias fueron de tal magnitud que resulta inevitable sospechar que estoy yerros pudieron haber sido deliberados para facilitar la liberación de los detenidos.

Urge una investigación interna a fondo.

Otra más.

Y es que, nuevamente, la fiscal Idamis Pastor tiene mucho que explicar.

No es posible que después de investigaciones, operativos y detenciones, el Ministerio Público sea incapaz de presentar expedientes jurídicamente sólidos.

Menos aún cuando entre los involucrados hay personas señaladas por actividades delictivas y con antecedentes penales.
Aquí no basta con culpar a los jueces.

Si las detenciones fueron ilegales o las pruebas insuficientes, la responsabilidad de quienes integraron las carpetas debe llegar hasta las últimas consecuencias.

Puebla tiene derecho a saber quiénes fueron los ministerios públicos responsables, qué errores cometieron y si detrás de esas irregularidades hubo negligencia, incompetencia o complicidad.

Lo ocurrido también exhibe el enorme desperdicio de recursos públicos.

Se movilizan policías, se realizan operativos, se presume la captura de delincuentes y finalmente todo se viene abajo en tribunales.

La Fiscalía poblana acumula cuestionamientos y pierde sistemáticamente credibilidad. Idamis Pastor no puede seguir administrando escándalos sin que exista el consecuente deslinde de responsabilidades.

La liberación de “Los Millonarios” merece una explicación puntual y consecuencias para quienes hayan fallado.

La sospecha de que las carpetas fueron integradas para que los detenidos salieran libres es muy grave como para despacharla con un comunicado.

La Fiscalía ni siquiera puede garantizar que sus propias detenciones resistan el tamiz que representa la revisión de un juez.
Estamos ante una institución que le está fallando estrepitosamente a los poblanos.

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