04-10-2026 10:25:39 PM

¿Paralelismos?

Por Rocío García Olmedo

Hace algunos años leí la novela de Luis González de Alba “Los días y los años” la recordé porque fue uno de los líderes protagonistas que vivió los hechos de esta fecha que cada año se conmemora donde relató el conflicto entre estudiantes y Estado, mostrando “las razones morales, ideológicas y políticas del Movimiento Estudiantil.” Hombre de izquierda, que decidió morir justo en el mismo día de aniversario de esa represión al movimiento de estudiantes, que advertía también sobre los “engaños demagógicos y el peligro populista y autoritario” por cierto muy vigente.

Esto nos permite algunas reflexiones derivado de la pluma de González de Alba en este y en otros de sus textos y los diversos análisis que leemos con motivo de la masacre de Tlatelolco en la Plaza de las Tres Culturas hace 58 años.

“Ni perdón, ni olvido” “justicia, verdad y no repetición” es la consigna. La exigencia que se abran archivos y que el Ejército entregue cuentas y la gran mayoría pidiendo no olvidar ese capítulo obscuro de la vida de México para recordar las consecuencias y la represión ejercida por un Estado Autoritario.

Ese reclamo hoy se hace vigente, vallas colocadas alrededor del Palacio Nacional, uso de gas lacrimógeno y petardos, miles de policías que los fueron encapsulando, agresiones físicas contra las personas manifestantes, heridos en la marcha anual organizada el pasado viernes. Operativos represivos.

El PRI hoy, ya no es gobierno; MORENA es hoy el partido oficial en el gobierno que ha tomado el control, no sólo del Poder Ejecutivo, también del Legislativo y del Judicial, esto de inicio les permitiría atender esos reclamos: Abrir archivos, proceder, pero de verdad a una rendición de cuentas de los hechos sucedidos entonces y garantizar la justicia y no repetición que las generaciones actuales exigen.

Podrían evitar como fuerza política -y con ello asentar la diferencia de los de aquella época- el hacer uso de esa justificación histórica sobre represión en nombre del “orden” y de la “seguridad.”

Pareciera entonces que el partido oficial MORENA en el gobierno no solo está ejerciendo “como los de antes” ante causas y hechos que criticaban duramente, las reproduce. Reprimen a manifestantes y tiene prisa por demostrar, que se ha convertido en el nuevo partido hegemónico, -así como el que gobernaba en ese año, 1968- pero incluso sin duda con muchas y muy graves diferencias.

Si bien México sigue siendo un país federal en el papel, en los últimos años cada vez está más centralizado en la práctica. Se ha perdido la división de Poderes en el país. Los pesos y los contrapesos inexistentes. México se ha militarizado, la inseguridad se ha extendido y se han retomado muchos de esos viejos hábitos de ese régimen priista que gobernaba en los 60´s, 70´s, época en la que por cierto militaba en ese PRI el expresidente López Obrador, y que hoy reproducen, tal cual como se ha escrito: “con rasgos obcecados y necios que ni el priismo tuvo nunca.”

El negacionismo y la narrativa engañosa avanza, pero para encubrir muchas de las problemáticas que se viven: corrupción, impunidad, tan solo dos ejemplos: las brechas provocadas en estos últimos años por el deterioro que en materia de salud y educación hay actualmente en el país. Con un plus muy peligroso, la presencia del crimen organizado que hoy amenaza a las instituciones y a las estructuras políticas del país. Ahí diariamente difundidos muchos ejemplos y muchas más nefastas herencias que se reproducen, sólo que hoy toman el control bajo un nuevo discurso y una nueva narrativa.

La polarización nos obliga a preguntarnos si seremos capaces de construir un nuevo espacio político común para gestionar nuestras diferencias y en esto, todas y todos tenemos la palabra y el derecho a decidirlo…

Muchos paralelismos se pueden encontrar con las historias locales actuales que nos llevan a la reflexión y que deben desenmascarase.

Si sabemos qué fue ese algo que provocó los hechos del 2 de octubre, quizá podamos evitar que vuelva a suceder de manera que esa fuerza de acción colectiva que demuestran las y los jóvenes cada año se sustente si bien en todo lo vivido entonces, pero también en lo construido después, desconocer la historia o tratar de manipularla ya vimos que representa un gran problema.

Hay que proteger a las nuevas generaciones, al menos para que tomen conciencia. Por fortuna aun muchos protagonistas testigos de aquella época, pueden dar cuenta de esos hechos pasados que hoy se reproducen y lo pueden documentar.

Recuperar los contrapesos y la división de Poderes es tan solo un objetivo, hechos como el del 2 de octubre de 1968 deben ser referentes para no olvidar la masacre de jóvenes. Y resignificarlo. Y construir puntos de encuentro, para que tantos resentimientos que pareciera hoy se acumulan, disminuyan; de manera que algo así no vuelva a suceder.

Una mujer de izquierda Michelle Bachelet en un acto de homenaje a su trayectoria el pasado miércoles hizo un llamado que hay que escuchar: “La democracia tiene que ser capaz de responder a necesidades concretas de la ciudadanía, tiene que entregar seguridad, oportunidades, derecho y esperanza (…)” “Si con este acto -dijo-  logramos avanzar en eso, para mí va a tener todo el sentido, porque creo que necesitamos recuperar confianzas, fortalecer nuestras democracias y volver a construir proyectos colectivos” no olvidemos que la historia se sigue escribiendo.

 

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