Por Jesús Manuel Hernández
Desde hace algunos meses al interior de MORENA en México se vienen cuestionando algunos asuntos respecto a cómo se van decantando los grupos poblanos en torno a las elecciones del 2027.
Hay una constante en los comentarios “se debe privilegiar un perfil morenista”. Y es que, para los críticos, los observadores de lo que sucede, los morenistas originales han sido desplazados por los antiguos priistas. En su defensa, otros consideran que los ex militantes del tricolor reflexionaron y cambiaron a tiempo para colaborar con la “transformación de México”.
El problema, dicen los críticos, es que no bastó con reflexionar y firmar su afiliación al movimiento, por desgracia en algunos casos, las mañas, las malas costumbres, los estilos del viejo sistema, se mudaron también, es decir se pusieron el chaleco morado, pero la camiseta aún guarda manchas del viejo PRI.
Todo esto, parece ser, está en la mesa de las decisiones sobre quiénes deben integrar las listas de precandidatos a diputados federales y presidencias municipales, importantes, como la de la capital, la joya del estado.
Cada grupo político siembra sus aspirantes, los promueve, los balconea, mide fuerzas con su oponente y así se va decantando la decisión final.
Pero he aquí que la pluma de Raymundo Riva Palacio soltó el nombre de Olivia Salomón Vivaldo, directora de la Lotería Nacional, como la “cuña” para las listas por Puebla.
Y entonces el gallinero se alborotó. ¿A qué grupo pertenece Olivia? ¿Quiénes son sus promotores? ¿Cómo se involucró en el equipo de Claudia Sheinbaum? ¿Qué grupos locales se identifican con ella y quiénes están abiertamente en contra?
Habrá que observar los movimientos de los “adelantados”, pues bien dice el refrán “no por mucho madrugar amanece más temprano”.
O por lo menos, así me lo parece.

