Por Alejandro Mondragón
En la historia del crecimiento urbano de Puebla, ahí siguen ciertos personajes que han hecho de la defensa al ambiente su modus vivendi.
Aparecen cada vez que se anuncia una obra magna, pero no piense usted para codayuvar a evitar fenómenos como el arboricidio.
En el pasado, la mayoría de defensores han estado ligados/as a gobiernos del PRI, PAN y Morena, incluso algunos vinculados a la academia.
A cualquier ser racional le queda claro el valor de los árboles para la supervivencia a largo plazo. Regulan el clima, limpian el aire, ofrecen hábitat para la biodiversidad, previenen la erosión y regulan el ciclo del agua.
En ciudades, los árboles son fundamentales para mitigar las “islas de calor”, y mejorar la salud mental y física.
El problema sin duda es la congruencia. Desde la comodidad del sofá, ahora en la era de las redes sociales, lanzan condenas a los proyectos sin conocerlos de fondo.
Peeeeero en el pasado callaron ante la destrucción de árboles. Desde los defensores de la Laguna de San Baltazar hasta los “asesores” y “voceros” ambientales de la exalcaldesa Claudia Rivera Vivanco ya condenaron el Cablebús.
Sí, el proyecto insigna del gobierno de Alejandro Armenta que establece la intervención de 97 árboles, en todas sus etapas.

De acuerdo con los planes estatales de desarrollo en los sexenios de Manuel Bartlett (1993-1999) y Rafael Moreno Valle (2011-2017) fue donde se registró el mayor crecimiento urbano de Puebla capital, pero las cifras son terribles en materia ambiental.
El mayor arboricidio se cometió en el sexenio de Manuel Bartlett Díaz, del PRI, con la construcción del Anillo Periférico Ecológico que arrasó 42 hectáreas de zonas arboladas en los municipios de Coronango, Cuautlancingo, San Andrés Cholula, San Pedro Cholula y Amozoc.
¿Y?
Nadie levantaba la voz ante el señor Bartlett.
Lo mismo pasó en la gestión de Rafael Moreno Valle, del PAN. Siempre los amenazaba con clausurar Africam para que dejaran de criticar sus obras.
La mayor tala de árboles ocurrió para dos proyectos: las ciclopistas y el sistema RUTA.
En el bulevar Hermanos Serdán se afectaron 300 árboles; en la Recta a Cholula 115 árboles para las ciclovías.
En el caso de Ruta se retiraron más de 700 árboles en la capital, en las líneas 1, 2 y 3.
Además, en el polígono del Centro Integral de Servicio y el desarrollo comercial e inmobiliario de la Atlixcáyotl súmele otra tala de 746.
¿Entonces?
Es cierto, ya no se debe permitir como sociedad que cada sexenio acaben con las zonas arboladas, pero tampoco que los mentados “políticos ambientalistas” juzguen hoy lo que callaron ayer.


