16-03-2026 06:38:33 PM

“Aunque sea de regidor”

Por Jesús Manuel Hernández

 

La presidenta Sheinbaum metió en la discusión nacional un tema pocas veces citado con miras a la gobernanza, a la democracia y a la representación de la sociedad en las formas de gobierno.

Los Ayuntamientos son el primer nivel de gobierno con el que el ciudadano tiene contacto y de su relación con él depende en mucho la impresión que los habitantes de un municipio tienen del partido que gobierna.

El número de regidores ha sido criticado por la presidenta Sheinbaum, cuestan mucho y hacen poco. Y no hay que ir a las grandes ciudades, basta con recordar el papel de los regidores en la ciudad de Puebla.

¿Acaso alguien recuerda a un regidor o regidora que se haya distinguido por su contacto con los ciudadanos, por su desempeño en la gestión del cabildo, por su aportación en medidas en favor de los espacios públicos o de la forma de convivencia de los ciudadanos, etc.?

Muchos nombres pueden circular por las cabezas de los lectores y prácticamente en ningún caso aparecen personajes notables, dignos de ser reivindicados por la historia.

Los regidores han sido una especie de “comparsa” del mandatario o mandataria municipal en turno, agentes de dádivas, de cancelaciones de multas, facilitadores de permisos y protecciones, incluso generadores de negocios.

Pero su papel fundamental es integrarse a esos vasos comunicantes del poder político, representan los intereses de los grupos de la sociedad, responden a los sectores que el candidato a Presidente Municipal no representa.

En el pasado, cuando gobernaba el PRI las regidurías se repartían entre los sectores del partido, sindicatos, algunos grupos empresariales, incluso universitarios y se reservaban para los deseos del candidato algunos espacios como las regidurías de Hacienda o de Gobernación.

Históricamente la forma como se han integrado las regidurías ha respondido a un truco para detener el carcinoma del sistema político mexicano, a manera de darle presencia a todos en un ayuntamiento donde no se tienen facultades de decisión, solo de acompañamiento.

Por eso con la llegada de la 4T muchos pensamos que las regidurías serían diferentes, que responderían a los representantes de los grupos sociales a gobernar y no a los intereses de siempre, esos que tradicionalmente han detentado el poder de la ciudad.

La Reforma Política podría incluir la redefinición del papel del regidor, y los partidos políticos debían meter en sus listas a verdaderos expertos en las materias propias de la administración municipal, como sucede en otros países, donde los llamados “concejales” son conocedores profesionales de la materia que les tocará encabezar en el cabildo, evitando así los salarios de personal ajeno, externo, que cubre esas funciones y está a la orden del munícipe; y no darle un espacio a los “paleros” que solo aportan multitudes y corifeos en las campañas. Es decir los candidatos a regidores sirven para vestir a la “muñeca” diría don Mario Vargas Saldaña, para hacer ganar al candidato a la Presidencia Municipal.

Por el papel del regidor pasan las primeras debilidades del sistema político, el influyentismo, la impunidad, la opacidad, el clientelismo entre otros.

Quizá valdría la pena hacer un balance del comportamiento de los regidores en la actualidad, eso ayudaría a saber si han cumplido con su misión o simplemente han sido portavoces de los grupos en la contienda por el poder político y administrativo de la ciudad y no en la defensa de los ciudadanos.

Es decir las candidaturas de regidores son “becas económicas y políticas”, de ahí el dicho cuando alguien busca un cargo electoral pide que se la den “aunque sea de regidor”.

O por lo menos, así me lo parece. 

About The Author

Related posts