Por Valentín Varillas
La guerra intestina entre grupos al interior del PAN poblano es ya publica.
Se suda, entre otros frentes, en las redes sociales.
Esta llena de paja y de aburridos lugares comunes.
Su columna vertebral se sostiene en un torneo de acusaciones mutuas que intentan definir qué bando es el más perdedor.
No presumen victorias porque no las hay.
Tampoco méritos medibles, reales.
Es imposible encontrarlos en el pasado reciente.
Esta realidad es multifactorial, pero llama la atención que nadie toca a Marko Cortés.
El sepulturero del partido.
Durante su gestión, Acción Nacional tuvo una de su peores votaciones en décadas en una elección presidencial.
El blanquiazul aportó únicamente 9.6 millones de votos a la coalición que llevo como candidata a Xóchitl Gálvez.
Un número muy inferior al de procesos anteriores.
Perdió también 7 gubernaturas.

Además, se redujeron de manera importante los municipios gobernados por la derecha nacional (100 menos que en el 2021) y varias curules en la Cámara de Diputados federal.
Si tomamos como indicador principal las poquísimas y pírricas victorias que obtuvo el panismo bajo su mando, su porcentaje de efectividad fue de 17.3%.
Imagine ese número aplicado a alguna esfera ajena a la política.
En empresas, organizaciones o bien en algún equipo de cualquier deporte.
Un absoluto y rotundo fracaso consecuencia, ente otras cosas, de la falta de apertura y la centralización de las decisiones más importantes del partido.
Markito está ausente de le reyerta poblana, simplemente porque en su momento benefició con candidaturas y posiciones a quienes hoy la protagonizan.
No hay más.
El chambismo, en la política, también pesa más que el análisis serio, pausado, propositivo y realista.
No cambian ni cambiarán, más allá de quién sea ahora el grupo hegemónico dominante.
Quieren regresar a los “gloriosos” tiempos de Moreno Valle, en donde las victorias electorales eran la constante.
Les faltan los cientos de millones del erario que Rafael invirtió para controlarlo todo.
Bueno, casi todo.
Pequeño gran detalle.


