17-04-2024 07:48:52 PM

Xóchitl: contradicciones de forma y fondo

Por Valentín Varillas

 

Señales encontradas, ha enviado en su discurso de los últimos días la candidata presidencial del Frente Opositor.

La primera tiene que ver con su proyecto en materia de seguridad pública, la columna vertebral de su narrativa de campaña.

Se trata, faltaba más, de una copia al carbón de la estrategia que en su momento llevó a cabo el presidente Felipe Calderón.

Normal, lógico, elemental, tomando  en cuenta la afinidad ideológica y de partido que existe entre ambos.

Sin embargo, al ser cuestionada sobre este tema, Xóchitl Gálvez se ha desmarcado tajantemente de la famosa “guerra contra la delincuencia” ensayada por el panista.

Sin elementos concretos, asegura que no existe similitud alguna con su propuesta.

Intenta darle la vuelta al enorme desprestigio que arrastra Calderón en la materia, pero pierde de vista que, al mismo tiempo, descuida a buena parte de su voto duro.

Ese que busca soluciones radicales ante el inminente fracaso de la 4T en materia de combate al crimen y que al mismo tiempo añora aquella época de supuesta dureza oficial contra los criminales.

Seguramente no quieren, ni medias tintas ni deslindes de quien es su única opción a marcar en la boleta presidencial en la próxima elección.

La segunda de estas contradicciones, es la firma con sangre del compromiso de mantener, e inclusive aumentar las ayudas sociales que ya operan en este sexenio.

Sí, la famosa y tan criticada entrega de dinero en efectivo a distintos sectores.

Opositores al presidente llevan más de cinco años señalando la monumental aberración presupuestal que estos programas conllevan y el manejo electorero de los mismos.

El hecho de que, para financiarlos, hayan tenido que echar mano de todo tipo de recortes a programas federales, la desaparición de fondos y fideicomisos, además de que, por primera vez desde finales de la década de los ochenta, se haya aprobado un presupuesto deficitario en un 5%.

También han fustigado el que se aprovechen de las necesidades sociales para condicionar el voto a favor del partido en el poder.

Bien, ahora que el compromiso de Xóchitl de que ésta política continuará en caso de ganar la presidencia lleva inclusive parte de su ADN, existe una obligación moral de seguir haciendo exactamente lo mismo.

A partir de ahora ¿cómo criticar esta política social sin caer en la más absoluta de las incongruencias?

Tanto ella como el resto de los candidatos opositores, tendrán una camisa de fuerza que limitará su discurso en el desarrollo de sus respectivas campañas.

Es evidente que se buscan votos a como dé lugar.

Que tal vez las encuestas publicadas hasta el momento no están tan erradas como en el búnker opositor se asegura y que todas estas contradicciones pasarán desapercibidas para su voto duro.

Es decir, el que jamás optaría por la continuidad de los que ya gobiernan.

Sin embargo, ahora que el mundo digital se ha convertido en la más precisa memoria colectiva, tal vez no sea la mejor de las estrategias el convertirte en una versión corregida y aumentada de lo que tus seguidores ya repudian.

Lo dicho: reactivos, hasta el final.

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