19-08-2022 05:24:04 AM

Tres años después del terror

Por Alejandro Mondragón

 

Se cumplieron tres años del gobierno de Luis Miguel Barbosa, pero no falta el personaje o grupo que tilde de autoritarismo, exclusión o persecución.

 

¿Qué ya se les olvidaron los tiempos del morenovallismo, en el que ahí se daban levantones y acallaban cualquier crítica bajo tres criterios de terror: encierro, exilio o entierro?

 

¿Dónde andaban cuando el morenovallismo se apoderaba de todo en política, economía y desarrollo social?

 

Lo sabemos: en el mismo modelo de negocio para hacer dinero, al amparo del erario.

En tres años se ha desmantelado el andamiaje jurídico, legal y de poder que construyó el morenovallismo en seis años y se prolongó 2 años y 11 meses más con el galismo.

 

Por supuesto, esas acciones generan repudio de quienes salen afectados. Unos porque se les quitó poder, otros porque se les afectó el bolsillo.

 

Empresarios, políticos, dueños de medios de comunicación y líder sociales que fueron cómplices y a cambio de concesiones de todo tipo preferían callar.

 

Y después del helicopterazo en el que murieron los líderes del morenovallismo todos se abrieron, como se dice en el barrio. Sabían tooooodos sus pecados.

 

El erario ya no sirve para la fiesta de quienes participaron en un modelo de negocios, como fue el morenovallista.

 

¿Quieren una prueba?

 

En su tercer año de gestión, Moreno Valle impulsó la Ley Bala que se aplicó fiel a su estilo en Chalchihuapan, cuyo caso sirvió para exhibir como la mayoría de quienes hoy se quejan del estilo de gobierno, actuaron en complicidad en el ocultamiento de la muerte de un menor indígena.

 

La historia a ellos, ya los juzga.

 

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