27-06-2022 03:11:38 AM

La inútil vida de la IP poblana

Por Alejandro Mondragón

 

Nunca en la historia de Puebla se había tenido tanta mediocridad en las cámaras y agrupaciones del sector privado.

 

Ausentes de la toma de decisiones de políticas a favor de la reactivación económica, debido a su falta de representatividad y sólo buscar “apoyitos” para impulsar inversiones y generar empleos, los empresarios son exhibidos hasta por aquellas autoridades que tanto promovieron para llegar al cargo.

 

El gobierno municipal de Eduardo Rivera Pérez demostró que comercios y restaurantes de la capital operan sin licencias de funcionamiento.

 

La respuesta de la Canirac fue patética: que la primera revisión sirva de advertencia, no de clausura. “Si los cierran se perderán empleos”, imploraron.

¿No se quejaban de la informalidad? ¿No pedían a los gobiernos aplicar la Ley contra quienes la violan?

 

En la Canirac en la que todavía manda Olga Méndez ante una gris figura de su presidente Carlos Azomoza, al que nadie del sector empresarial quiere a su lado, queda claro que las campañas de regularización que hubo desde la gestión de Claudia Rivera no sirvieron para nada.

 

Hay comerciantes del Centro Histórico que trinan contra el Ayuntamiento porque sin ambulantes, no hay vendedores para rentarles sus bodegas para guardar su mercancía. Sí, de ese tamaño era el doble juego que se traían.

 

Tanto se acostumbraron, repito, a vivir de la canonjía, del subsidio disfrazado y eludir obligaciones para usar a las cámaras y agrupaciones de paleras del poder.

 

Se les acabó la fiestecita.

 

Por eso, ahora exhiben sus miserias, incapacidades y, sobre todo, su real tamaño en la interlocución con autoridades, las cuales hoy saben que sólo con dinero bailan dirigentes y lideresas de cámaras y agrupaciones del sector privado.

 

Es lo que hay.

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