03-12-2021 04:31:10 PM

El patético fichaje de Morena

Por Valentín Varillas

Manuel Espino quiere ser candidato de Morena a la gubernatura de Durango.

Esta auténtica meretriz de la política, que ha transitado por todos los partidos, le ha levantado la mano a presidentes de distintas ideologías y le ha jurado amor eterno a los más variopintos personajes, siente que, ahora sí, su momento ha llegado.

Ve cerca la posibilidad de concretar aquel sueño húmedo de por fin, ocupar un lugar de peso específico real en la vida pública nacional.

Jura que su trabajo le ha costado.

Sin embargo, mucha de esa chamba se ha basado en la más artera traición a quienes en su momento lo ayudaron a “crecer” en diferentes coyunturas políticas a través de los años.

Lo hecho por Espino, va mucho más allá del concepto de pragmatismo, es simple y sencillamente una lógica de operación que tiene como columna vertebral la deslealtad y la vileza.

Historias que demuestran lo anterior, existen de sobra.

Alguna de ellas tiene que ver con Puebla.

Aquí, se hizo famoso cuando, como líder nacional del PAN, le dio línea a los liderazgos  locales de su partido de no tocar ni con el pétalo de una rosa al entonces gobernador Marín por el caso Lydia Cacho, en plena coyuntura electoral local en el 2007.

Como resultado de esta “brillante” estrategia, el blanquiazul perdió buena parte de los municipios más importantes del estado, incluida por supuesto la capital.

De paso, sacrificó también representación en el congreso local, dando forma a una aplanadora priista que pasó en automático todos y cada uno de los caprichos del entonces gobernador.

La factura la pagaron puntualmente los marinistas.

Una vez terminado su paso por el CEN del PAN y victimizado mediática y políticamente por su proceso de expulsión de las filas de ese partido, sus viajes a Puebla para “grillar” panistas o para presentar sus libros en coyunturas electorales específicas fueron financiados faraónicamente por el propio marinismo.

Ese es Espino, de cuerpo entero, por dentro y por fuera.

Pocas dirigencias nacionales tan oscuras se recuerdan en la historia de la derecha nacional.

Espino fue no sólo autoritario y sectario, sino ignorante, incompetente y muy poco efectivo.

Aunque sus trasnochados defensores aseguren que el norteño tendrá siempre en su currículum el haber ganado la elección presidencial más cerrada de la historia, la del 2006, el argumento no resiste el menor análisis.

Los propios panistas están conscientes de que si Felipe Calderón llegó a la presidencia no fue gracias a Manuel Espino, sino a pesar de él.

Desde la contienda interna de AN para elegir a su candidato presidencial, desde el CEN se llevaron a cabo una serie de acciones encaminadas a evitar, a como diera lugar, que

Felipe se convirtiera en el abanderado blanquiazul.

Fue al final la operación electoral y de recursos que echó a andar Vicente Fox desde Los Pinos, lo que inclinó la balanza, dándole forma a uno de los más escandalosos fraudes electorales de la historia moderna de este país.

Y es que, su mismo estreno como presidente del partido fue vergonzoso.

En el 2005, en donde Espino impuso candidatos y se encargo de la estrategia y la operación electoral, Acción Nacional perdió en los procesos para elegir gobernador en Baja California Sur, Coahuila, Colima, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Nayarit y Quintana Roo.

Simple y sencillamente, derrotas en todas las elecciones estatales que se llevaron a cabo en ese año.

Vaya carta de presentación.

Esta es la radiografía del nuevo fichaje de Morena.

El partido del cambio, de la Cuarta Transformación, el que en teoría, rompería viejos vicios y obsoletos usos y costumbres dela vida pública nacional.

¡Salud!

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