31-07-2021 12:58:05 AM

La tragedia de los 17 millones

Por Valentín Varillas

No, no son otros datos.

Se trata de cifras oficiales.

De acuerdo con el más reciente balance hecho por el gobierno federal, en México se han comprado 17 millones de vacunas más de las que se han aplicado.

Una verdadera tragedia en uno de los países más azotados por la pandemia.

Es evidente que no hay manera de operar en la estrategia de vacunación una política de “cero inventarios”, pero el número es altísimo.

Muchas pueden ser las razones que expliquen lo anterior, pero en ninguna de ellas quedan bien parados los oficialmente encargados de llevar a buen puerto este Programa Nacional.

Y es que, esta realidad se debe en buen a parte a la necedad de centralizar toda la logística y operación en la aplicación de las vacunas.

Que todo dependa exclusivamente del sector público, ha generado retrasos importantes, contratiempos permanentes, caos innecesarios y como colofón a todo esto: un preocupante rezago.

El uso político que todavía se le da a las vacunas –inclusive ahora, cuando ya terminó el proceso electoral- ha impedido la participación de la infraestructura privada de salud en el proceso de vacunación.

De haberse generado una estrategia conjunta, las cifras de mexicanos vacunados a estas alturas, sería completamente diferente.

Con los beneficios que en materia de salud que este escenario hubiera producido.

Sobre todo en estos momentos complicados, en donde el mundo entero se encuentra en vilo por el aumento exponencial de casos y la aparición de nuevas cepas del virus, mucho más contagiosas y más resistentes a las vacunas.

El bajísimo porcentaje de mexicanos vacunados hasta el momento, no augura nada bueno para las próximas semanas.

Sin embargo, el gobierno de la 4T parece no ver los focos rojos, ni oír las alarmas encendidas.

No hay un solo indicador que nos permita suponer que algo va a cambiar.

Van a seguir con lo mismo, pase lo que pase y al costo que sea.

Quienes hoy se encuentran en lo más alto del poder político no están acostumbrados a modificar sus ideas, puntos de vista, usos y costumbres, aunque la realidad les muestre con toda contundencia que están equivocados.

No lo harán tampoco en el manejo de la pandemia, ni siquiera con la posibilidad de que estos cambios, pudieran ocasionar que miles de vidas sean salvadas.

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