31-07-2021 12:24:50 AM

Línea 12, todo al revés

Por Valentín Varillas

 

Desastroso resultó el manejo que la 4T le dio a la tragedia de la Línea 12 del Metro.

El control de daños ensayado, lejos de minimizar el costo para los gobiernos federal y de la Ciudad de México, les significó una sangría importante de votos en lo que desde hace décadas ha sido considerado como el bastión más importante del actual grupo en el poder.

Los yerros fueron monumentales.

Por ejemplo, el esconder 51 días a la directora del Sistema de Transporte Colectivo y terminar corriéndola del cargo.

Si al final la iban a sacrificar, su cabeza tendría que haber sido expuesta en la plaza pública de las mañaneras, el día posterior a la tragedia.

Por muy amiga, por muy cómplice, por muy compañera de lucha que fuera, era urgente su destitución y el anuncio de una investigación seria con potenciales consecuencias legales en su contra

El que jamás haya dado la cara, en un afán de “protegerla” de la opinión pública y publicada, acabo siendo demoledor para Sheinbaum, López Obrador y los candidatos de Morena que compitieron por cargos de elección popular en la Ciudad de México.

Así, la percepción mayoritaria fue que los liderazgos de la Cuarta Transformación se mostraron insensibles al dolor de 26 familias que perdieron a un ser querido en el accidente del 3 de mayo pasado.

Que prefirieron cerrar filas para blindar a uno de los suyos, en lugar de hacer justicia para los afectados.

Esta percepción, en el contexto de un discurso público que asegura obsesivamente que “se debe al pueblo”, fue la causa principal por la que la tan apaleada clase media nacional le diera la espalda a Morena y sus aliados.

Apenas en el 2018, el apoyo de la capital fue fundamental para los 33 millones de votos que llevaron a AMLO a la presidencia y a Sheinbaum a arrasar en la contienda por el gobierno de la ciudad.

Dilapidar ese capital en tan poco tiempo, no es un buen augurio para la elección del 2024.

Esa en la que Claudia, en el presupuesto electoral de Palacio Nacional, era la auténtica ungida para suceder a Andrés Manuel.

La nula empatía, la necedad de negar la realidad, la cobardía para enfrentar los errores, los yerros, la negligencia, además del debilitamiento político, ha tenido como consecuencia la necesidad de un replanteamiento total, absoluto, del proceso de sucesión de López Obrador.

Ese que él mismo quiso adelantar para la mitad de su sexenio y a la que llegará debilitado en parte, por el pésimo manejo de crisis en el tema de la Línea 12.

Un auténtico decálogo de lo que no se debe hacer.

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