31-07-2021 11:36:57 PM

Los rebeldes del PRI

Por Valentín Varillas

 

Los viejos priistas, los que presumen décadas de militancia y congruencia con los principios del partido, intentarán próximamente sentar las bases de lo que podría ser un golpe de timón en la dirigencia nacional.

Consideran que el papel desempeñado por el tricolor en el más reciente proceso electoral fue todavía más penoso que en el 2018, cuando pasaron de tener el control de la presidencia de la República a convertirse en la tercera fuerza política nacional.

En este año, perdieron los ocho estados en donde eran gobierno, lo cual resulta demoledor y hace palidecer el ambiente festivo que intenta vender en el discurso el presidente del CEN priista “Alito” Moreno quien festeja que su partido va a tener una “mayor” representación en el legislativo federal y que ganó también la alcaldía de Cuajimalpa.

No menciona ni por equivocación, su derrota en una de las alcaldías más importantes del país: la de Monterrey.

Vaya ridículo.

Por eso, la génesis de esta rebelión tricolor, cuyos autores intelectuales trabajan ya en un documento que empezará a circular entre la militancia y que se centra en cuatro aspectos fundamentales que, en su óptica, serán vitales para mantener al otrora “partidazo” en opción electoral a corto plazo:

“1.- El PRI ha perdido la credibilidad porque no ha realizado el cambio que prometió y se le confió. Hizo reformas estructurales en ámbitos económicos claves, pero falló frente a la corrupción, la inseguridad y la impunidad. Esta dimensión, vinculada al valor de la vida cotidiana y la ciudadanía  es más importante que los cambios económicos y por eso la desigualdad, la pobreza, la inseguridad, la violencia, la impunidad y la corrupción cabalgan a la antigua usanza.”

 

“2.- La indignación está instalada en la ciudadanía y la solución está en los jóvenes (18-40), para que organizados pasen de la indignación de las redes sociales a la construcción institucional. Eso es posible con la selección de perfiles jóvenes que garanticen la promoción de la ciudadanía y la regeneración de la vida política con tolerancia cero ante la corrupción desde un comportamiento ético.”

 

“3.- Se necesita una propuesta clara de reconstrucción nacional de la ciudadanía contra la corrupción. Para ello se requiere un espíritu de unidad y democracia participativa que ahora no existe. México está polarizado entre los “antisistémicos”, cansados de la impunidad y la corrupción, pero que quieren resolverlo con un líder populista y los sistémicos que creen que ha habido avances en la economía y la política, pero que están inmersos en la impunidad y la corrupción.”

 

“4.- Para cambiar la percepción casi unánime de que “el PRI es el partido de la corrupción”, es indispensable un giro que contemple por lo menos: dejar de solapar a los ‘peces gordos’, impulsar investigaciones serias, reducir los enormes márgenes de discrecionalidad para el ejercicio de recursos en las entidades federativas porque el problema es estructural.”

 

“Los malos resultados del pasado 6 de junio abren una coyuntura favorable para que el PRI cambie su relación con los grupos que se benefician de la corrupción. Se ha demostrado que los votantes sí penalizan al partido en el poder cuando la percepción de corrupción es alta. El PRI tendrá que decidir si toma grandes decisiones para la reconstrucción o seguir la senda hacia el cementerio político”.

 

A diferencia del 2000 y el 2006, cuando en teoría ya le administraban los Santos Óleos ahora sí, como nunca, el Revolucionario Institucional vive conectado, políticamente, a un respirador artificial.

¿Habrá lugar a la renovación, o habrá que optar mejor por la cristiana sepultura?

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