13-05-2021 04:52:46 PM

Morena: de la unidad al canibalismo

Por Valentín Varillas

Sí, es cierto.

Morena ha fracasado como partido en el poder.

Sus militantes y liderazgos se han quedado cortos al momento de respetar la institucionalidad necesaria para darle seriedad y legitimidad a su vida interna.

Por eso los conflictos en el proceso de selección de candidatos en la coyuntura del proceso electoral del 2021.

Esos en donde se han pegado con todo, hasta con la cubeta; como si se tratara de adversarios enquistados en partidos políticos distintos al suyo.

Los apetitos personales y la ambición de grupo, han tenido como consecuencia un proceso de “tribalización,” que no solo genera división y fractura, sino que ha detonado la más férrea antropofagia entre ellos.

Se comen unos a otros como método único de supervivencia política.

Es cierto, se ha convertido en un aburrido lugar común el comparar la realidad actual del Movimiento de Regeneración Nacional, con lo que en su momento vivió el PRD, pero las similitudes son evidentes.

La posibilidad de que el actual partido en el poder sea una opción electoral competitiva, duradera, dependerá de lo que el destino le depare al presidente López Obrador.

El único dueño, amo y señor de la franquicia.

Nada más.

Por cierto, antes del triunfo en el 2018, los que hoy son enemigos irreconciliables disfrutaban juntos las dulces mieles de la ilusión del cambio.

En Puebla, fue evidente.

Primero, al momento de enfrentar juntos el embate oficial en contra de sus militantes.

Previo a la elección del 2018, era un secreto a voces que el morenovallismo tenía listas órdenes de aprehensión en contra de operadores y liderazgos importantes de Morena, fundamentales en la estrategia electoral del partido.

Cerraron filas, no se dejaron amedrentar y siguieron trabajando por la causa de sus candidatos.

Luego vino el famoso “asalto” al hotel M & M, la mapachera electoral del PAN en ese proceso.

Ahí, quienes hoy enemigos irreconciliables pelearon juntos por demostrar que en Puebla se fraguaba uno de los más escandalosos fraudes electorales en la historia de la democracia mexicana.

Hoy, ya en el poder, es otra historia.

Los antes idealistas, siempre cómodos en el desinteresado terreno del activismo, se disputan con avaricia los terrenales y prosaicos beneficios de los cargos públicos.

Y no hay duda: están dispuestos a todo.

Cómo han cambiado.

Por más puro, virginal e inmaculado que hayan sido en su vida política, como oposición, siempre estarás sujeto a caer tentado por la sabia y famosa máxima de Lord Acton.

Aquella que rezaba que “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

 

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