30-11-2021 09:19:51 AM

El destino de los soberbios

Por Alejandro Mondragón

 

Tragedia y desgracia son las palabras que definen con precisión el destino de los dos últimos gobernadores de seis años en Puebla.

 

Uno murió, víctima de la caída de la aeronave en la que volaba, aquel 24 de diciembre del 2018.

 

El otro encarcelado, por ser partícipe de la tortura de la periodista Lydia Cacho, tras su detención el 17 de diciembre del 2005.

 

Sí, Mario Marín Torres y Rafael Moreno Valle. Ambos entrelazaron sus vidas políticas. El primero le ganó la candidatura del 2004 al segundo.

Marín le ofreció una diputación plurinominal local y el liderazgo del Congreso del Estado con la promesa de llevarlo como senador, en fórmula con el exgobernador Melquiades Morales para el 2006.

 

Como no le cumplió, Moreno Valle acabó en las filas de la oposición y a la postre senador, desde donde fue construyendo su candidatura a la gubernatura para 2011.

 

En la elección del 2010 se cobró todas las afrentas del marinismo y terminó no sólo por perseguir a los suyos, sino usando la figura del Góber Precioso para denostar al PRI e impedir que regresara al poder.

 

Moreno Valle está muerto y Marín encarcelado. Los dos últimos gobernadores de seis años en Puebla que en el ejercicio del poder fueron autoritarios, crearon su modelo de negocio para favorecer a su grupo y construyeron una red de prestanombres.

 

Los dos persiguieron a periodistas, creyeron que se legado sería eterno con ellos como factores de decisión. La soberbia y estulticia los cegó.

 

Ahora, sus operadores andan a salto de mata, en espera de que el tiempo los saque del escándalo mediático y político.

 

Moreno Valle y Mario Marín terminaron como jamás pensaron acabar. Los dos estaban convencidos de ser los mejores gobernadores de Puebla y aspiraron a la Presidencia de la República.

 

Peeeero el destino siempre tiene asignado un lugar para los ojetes.

 

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