26-11-2020 09:56:28 AM

En la orfandad electoral

Por Alejandro Mondragón

 

El contexto también juega en la elección del 2021, particularmente para un partido como Morena, por vez primera instalado como mayoría en el gobierno, presidencias municipales y Congreso.

 

Se convirtió en gobierno, después de una crisis política que llevó a la agonía al estado. El morenovallismo se replegó, los factores de poder creyeron que se quedarían con sus privilegios, tras el helicopterazo.

 

No hubo ruptura institucional, pero ante el arribo de Luis Miguel Barbosa llegó la crisis presupuestal, como el recurso ejercido por anteriores gobiernos, lo que limitó los márgenes de maniobra.

 

 

Ya con un gasto definido para el 2020, entonces azotó la crisis de salud por el coronavirus que se reflejó en otro grave problema: la bancarrota familiar y empresarial en todo el año.

Para entrar al 2021, año electoral, la llamada Cuarta Transformación no acaba de llegar a Puebla, pues no hay un solo gobierno municipal morenista capaz de representar lo que pretende la 4T con Andrés Manuel López Obrador.

 

Si el partido fue inservible para defender lo que se propuso AMLO, en el ámbito local está peor. Simplemente no existe. Pleitos por donde se le revise y tribus por todos lados.

 

El Poder Legislativo tampoco desentonó en este mar de desconcierto político, económico, social y de salud. Los escándalos y las frivolidades morenistas también definen su comportamiento.

 

En Puebla, no existe hoy un figura que ofrezca en las urnas a esa 4T. Le apuestan al bono que aún le debe quedar a López Obrador y también a que el gobernador del estado meta mano para sacarles las castañas del fuego.

 

El contexto no favorece a Morena, pues sin fondos para obras detonadoras del desarrollo, sin administraciones municipales que sirvan de modelo de lo que se quiere como 4T y legisladores/as más metidas en banalidades, el escenario luce desolador.

 

¿Qué, cómo y con quién hacer algo?

 

Ese es el dilema.

 

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