29-10-2020 01:44:50 PM

El extraño repunte de AMLO

Por Valentín Varillas

 

La encuesta que publicó ayer El Financiero, muestra una mejora en la popularidad del presidente López Obrador, en lo que al mes de septiembre se refiere.

Ahora, lo aprueba el 62% de los encuestados.

Tres por ciento más que el mes anterior.

El número muestra que, a diferencia de lo que sucedió en el primer trimestre de este 2020, se ha generado una nueva tendencia a la alza de los bonos presidenciales.

El comportamiento en el indicador podría parecer extraño.

Con cerca de 80 mil muertos oficiales como saldo fatal del Covid-19 y en medio de enormes signos de interrogación en torno a la eficiencia del gobierno federal en el trato de la misma, lo normal sería una disminución importante en la aprobación del mandatario.

Tampoco le tendría que ayudar, el millón de empleos perdidos en el país como consecuencia económica inmediata de la pandemia y el nerviosismo casi generalizado en torno a lo que nos espera en la materia en el futuro inmediato.

Mucho menos los nulos resultados en materia de seguridad pública, en donde en la actual gestión federal, se han roto todos los récords en materia de homicidios dolosos.

Todo lo anterior tendría que significar un costo político importante para el grupo en el poder y su cabeza visible, el presidente de la República.

No aplica en el caso de López Obrador, en sus mediciones de junio, julio, agosto y septiembre.

Las crisis sanitaria, económica y de seguridad pública, en los hechos, han engrosado su blindaje.

Así lo muestran los números.

Con aparentemente todo en contra, la figura presidencial se revalora en un México cada vez más polarizado.

Y tal vez ahí está la razón de todo esto.

López Obrador sigue moviéndose como pez en el agua, en aquellos fangosos terrenos de la confrontación, la división y el victimismo.

Y le funciona muy bien.

Las mañaneras siguen siendo el eje central de su aparato de marketing personal.

Aquel púlpito presidencial que todos los días se utiliza para etiquetar, con una ligereza que espanta a los supuestos enemigos del país; los responsables directos de más o menos todos los males que nos aquejan.

No importa si en estos ejercicios no se presenta ni una sola prueba de lo que ahí se asegura, si en su afán de fustigar se pierde toda la institucionalidad del cargo o si ya no se le da ningún tipo de seguimiento a lo que se promete o se denuncia.

Basta que sea “palabra de AMLO”.

Nada más.

El crecimiento en la popularidad de López Obrador en el último mes, puede explicarse también a partir del tema de la consulta ciudadana a los ex -presidentes.

Un asunto que vende, que no se ha soltado en el discurso oficial y que se pretende siga en la agenda mediática nacional por lo menos hasta el proceso electoral del 2021.

El sentido de la decisión tomada recientemente por los ministros de la SCJN le da larga vida al tema.

Por eso era prioritario en Palacio Nacional.

Aunque no tenga consecuencias concretas en lo jurídico, el tener a fuego lento a quienes en su momento hicieron de la corrupción el sello característico de sus respectivos gobiernos, va a ser el arma principal en el arsenal electoral de Morena y sus aliados.

Y por lo mismo, la vía más efectiva para lograr los objetivos políticos del presidente.

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