22-09-2020 04:01:17 PM

Se busca contendiente opositor

Por Valentín Varillas

Es evidente que la salida de 10 gobernadores de la Conago, tiene implicaciones netamente políticas.

Jamás lo aceptarán públicamente, pero se trata de una medida desesperada en busca de algún perfil que pudiera competirle a Morena la presidencia en el 2024.

Jalar reflectores y medir las reacciones en términos de opinión pública y publicada, más allá de sus respectivos estados, para ver si alguno de ellos puede llegar a cumplir con los criterios de rentabilidad necesarios para volverse candidato.

Se ve muy difícil.

Los más conocidos y con presencia intermitente en el debate político nacional, pudieran ser el de Chihuahua, Javier Corral y el de Jalisco Enrique Alfaro.

El primero querrá usar como trampolín personal la detención y próxima extradición del ex gobernador César Duarte, uno de los más grandes pillos que el servicio público nos ha heredado en los últimos años.

Colgar la cabeza del priista en su sala de trofeos vende mucho mediáticamente.

Es una de las promesas que Corral, desde el principio de su administración, le hizo a sus gobernados.

Sin embargo, el impacto de la captura de Duarte no le redituó como lo esperaba.

Por la manera en la cuál se dieron los hechos y cómo se manejaron en las versiones de prensa, pareciera que se trata más bien de un logro del gobierno federal en su lucha contra la corrupción.

La medalla mediática se la colgó el presidente, de la mano de la FGR.

Corral tendrá además que sortear un tema espinoso que lo involucra cada vez más.

Aunque sea indirectamente.

En las investigaciones del asesinato de la periodista Miroslava Breach, ha quedado claro que existió, por lo menos, una absoluta indiferencia de su gobierno ante las repetidas amenazas de muerte que recibió esta mujer, por mucho tiempo.

Amenazas que fueron hechas públicas y denunciadas en su momento, pero de las que el gobierno del panista ni siquiera se inmutó.

Algunos asumen que no quisieron actuar, por tratarse de una periodista crítica a la administración de Corral.

Otros, aseguran que personajes cercanísimos al gobernador están involucrados en la autoría intelectual de los hechos.

Cualquiera de los dos escenarios manchan de forma indeleble un currículum de alguien que aspire a gobernar el país.

Alfaro en Jalisco, tampoco ha tenido una buena exposición mediática a nivel nacional.

El tufo del autoritarismo y del abuso del poder han acompañado muchas de sus decisiones de gobierno.

Es evidente que se trata de un guiño intencional que busca conquistar a los sectores más radicales del país.

Venderles que en su estado sí hay gobierno, en comparación con la debilidad institucional que caracteriza a la administración federal.

Sin embargo, las reacciones a este estilo de gobierno han sido mayoritariamente negativas.

A nivel nacional y en su propio estado.

En el más reciente Ranking de gobernadores, publicado por la revista Campaigns and Elections, aparece en el lugar 18 a nivel nacional, con una aceptación de apenas 39.8% entre sus gobernados.

El indicador lo ubica en un nivel muy lejano a la competitividad necesaria para pelear la candidatura.

A Corral no le va mejor.

La misma casa encuestadora lo ubica en el lugar 24 de 32 mandatarios estatales, con una aceptación del 30.4%.

Los números hoy, indican que será muy difícil que les alcance.

Que en las filas opositoras tendrán que sacar la lámpara de Diógenes y buscar hasta por debajo de las piedras algún perfil para pelear la presidencia.

Hoy, de plano no se ve por donde.

Lo dicho: la caballada dejó de estar flaca y mutó a famélica.

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