19-09-2020 01:30:11 AM

Con dinero baila el operador

Por Alejandro Mondragón

 

Hasta el don de la omnipresencia se le ha atribuido a los operadores electorales en cada campaña. Quienes lo pueden y lo tienen todo.

 

“Únicos, irrepetibles, poderosos y hasta los más inteligentes”, así los han calificado después de que sus candidatos han resultado ganadores en cada contienda.

 

Se pierde de vista un dato importante. ¿Qué ha pasado con aquellos operadores en desgracia? Unos acaban en la cárcel, otros muertos y los más en la miseria absoluta viviendo de sus viejas glorias.

 

Y, en efecto, no son los operadores electorales quienes marcan la diferencia en los comicios.

 

No, no y no. Se trata simplemente del portafolio de dinero que les manden para operar. Si hay recursos, hay opciones de triunfo, de lo contrario las derrotas se acumulan, a pesar de ser “únicos, irrepetibles, poderosos y hasta los más inteligentes”.

Así que no nos vayamos equivocando en el análisis político del proceso que viene. Dónde esté el dinero, habrá ganadores.

 

En el 2021, por más que los operadores se aglutinen en el bando de los barbofóbicos, sin recursos sólo venderán espejitos que difundirán los medios.

 

Todos los dones que se le pueden atribuir a un operador dependen de la cantidad de dinero que maneje a repartir, porque también cada elección constituye una oportunidad de negocio para quien se encarga de las estrategias. Le pellizca al presupuesto.

 

Rafael Moreno Valle tenía una ventaja sobre el resto de los políticos en cada elección: sabía dónde invertir, con quién y cómo. Los recursos fueron ilimitados. Claro, si los fondos resultan del erario o de los moches de obras, mejor.

 

Mario Marín con todos sus defectos en el poder, también era un operador. Se le vio en otros procesos, pero cuando tuvo que sacar la elección con su Delfín, pues llegó otro con más poder y dinero para aplastarlo.

 

Cuando murió Moreno Valle, pues su partido, su grupo, perdió todo el poder en Puebla. No hubo más dinero.

 

El problema para el 2021 es que tampoco hay recursos. Los públicos están agotados, y los privados van a tratar de sobrevivir un año convulso.

 

Así que mejor no estaría de más ubicar al grupo de políticos, empresarios y universitarios que se pretenden aglutinar en 2021 para participar en la campaña como un movimiento que no busca en realidad ganar distritos ni alcaldías, sino llevar a Puebla a la ingobernabilidad, por la vía del escándalo.

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