06-08-2020 11:13:54 AM

RMV, el pilar de las reformas

Por Valentín Varillas

Enrique Peña Nieto encontró en Rafael Moreno Valle, un valioso aliado en el tema de la aprobación de sus famosas reformas estructurales.

El entonces gobernador poblano, en los hechos, hizo mucho más que cualquier mandatario estatal emanado de las filas del propio PRI, el partido del presidente.

En plena negociación, cuando el hilo que unía los acuerdos entre el PAN y la presidencia estuvo a punto de romperse, RMV entró al rescate.

Públicamente, Gustavo Madero había anunciado el retiro de su partido del famoso Pacto por México, por no estar de acuerdo en los potenciales beneficios que como grupo político recibirían a cambio del voto a favor.

Cuando parecía todo perdido, Rafa echó mano de sus dotes de “negociador”.

Haciendo gala de aquella máxima que tanto le gustaba, la que reza aquello de “que por las buenas bien, por las malas mejor”, apretó con todo al entonces líder nacional del blanquiazul.

Le recordó los 400 millones de pesos que había invertido para que ganara sin ningún problema la presidencia del CEN.

Amenazó con armarle una revolución interna, sin precedente en la vida del PAN, que lo debilitaría políticamente adentro y afuera del partido.

Y más, seguramente mucho más.

Madero reculó en tiempo récord.

No tuvo más remedio que tragarse sus palabras y mandar al archivo muerto sus encendidas declaraciones.

Poco después, desde la presidencia de la Conago, Moreno Valle cabildeó con cada uno de los gobernadores del país, el visto bueno de las reformas.

En la arenga pública declaró, una y otra vez, que las iniciativas enviadas al legislativo federal, que tenían que ser avaladas por los congresos estatales, no debían de analizarse bajo criterios de tipo político y que era urgente su aprobación “por el bien de México”.

De esta manera, en apenas mes y medio, dieron el “sí” los legislativos de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Coahuila, Chihuahua, Colima, Durango, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Nayarit, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

Nada mal.

Y seguramente no fue necesario el recurrir a los sobornos para amarrar el apoyo del gobernador poblano.

Eran los momentos en donde los acuerdos entre Moreno Valle y Peña Nieto pasaban por su mejor momento.

El amasiato resultó sumamente rentable para ambas partes.

El mandatario poblano disfrutó siempre de un trato privilegiado por parte de la Federación, lo que año con año se reflejaba en el monto del presupuesto asignado para Puebla y especialmente en la aprobación de todo tipo de proyectos adicionales.

Peña y su círculo cercano, encontraron también en Puebla un auténtico paraíso para la realización de todo tipo de negocios al amparo del poder.

Una relación ganar-ganar que implico muchos más millones que los que pudo haber entregado Lozoya a los líderes legislativos de los diferentes partidos políticos.

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