12-08-2020 07:21:10 PM

Paro automotriz: distintas realidades

Por Valentín Varillas

En corto, muy en corto, un alto ejecutivo de Volkswagen de México me comentó que el decreto emitido por el gobernador Barbosa, que retrasa el inicio de actividades en el sector automotriz poblano, tal vez no sea la catástrofe que en el papel parece.

No por lo menos para los intereses de la armadora alemana.

Tampoco para los de Audi.

Los que de verdad se enfrentan a una situación muy complicada, son sus empresas proveedoras.

Y es que, para muchos analistas y especialistas al interior de estas empresas, estos no son los mejores días para volver a la actividad.

Aunque sea de manera parcial.

En lo que va del 2020, las marcas del consorcio presentan una caída en sus ventas del 23%.

El corte es al mes de marzo, último en donde se registró actividad productiva en sus plantas.

El desplome de la demanda de VW y sus afiliadas, siguió la ruta de la pandemia: primero fue China (35%), luego Europa Occidental (20%) y por último América del Norte (13%).

En el mercado interno, las cosas están todavía peor: en México, al mes de abril, las ventas de la marca cayeron un 66% con respecto a las registradas el año pasado.

Y lo peor: no se ha tocado fondo.

Las expectativas para este año son más que negativas: funestas y seguramente obligarán al consorcio a tomar medidas radicales para intentar paliar los efectos de la pandemia.

Los pronósticos no lucen nada bien y se ensombrecen todavía más en un escenario de absoluta incertidumbre como el que se vive ahora.

Además, el golpe del Covid-19 tomó muy mal parado al grupo VW.

A cierre de 2019, las ventas alcanzaron su nivel mínimo en los últimos 5 años, como consecuencia del escándalo desatado por la alteración de pruebas de emisiones tóxicas de sus modelos diésel.

Por todo esto, tal vez no tengan tanta prisa en regresar a la nueva normalidad

Las proveedoras, viven otra realidad.

Ellas no tienen el respaldo financiero de un consorcio mundial y muchas de ellas no solo venden sus productos a VW de México.

Algunas han podido exportar directamente a armadoras norteamericanas que ya han regresado a trabajar.

A ellos les urge retomar, cuanto antes, sus actividades productivas para evitar mayores daños económicos, penalidades por incumplimiento de contratos y la potencial pérdida de sus clientes.

Dos realidades en un mismo sector, pero una constante también: la falta de certeza sobre cuáles serán los criterios de producción y consumo que regirán, ahora que nada volverá a ser igual.

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