20-09-2021 11:27:59 AM

El extraño robo de La Calera

Por Valentín Varillas

Sucedió en la madrugada del pasado 12 de abril.

Un comando entró a robar a la casa de la madre del político poblano, Fernando Morales Martínez, recientemente fallecida.

La residencia está ubicada en Circuito el Mirador de La Calera y cuenta con todas las medidas preventivas de seguridad.

Con motivo de la Semana Santa, al personal de servicio y seguridad se le otorgaron días de asueto, lo que fue aprovechado por los ladrones.

Es evidente que sabían que no habría nadie en el domicilio.

También conocían de sobra, qué era y dónde se encontraba lo que realmente les interesaba robar.

La operación la llevaron a cabo con la precisión y exactitud de un relojero suizo.

Su labor se centró en el retiro de cajas fuertes empotradas en distintos muros.

Nada más, pero nada menos.

El resto de los objetos ni siquiera lo tocaron.

El escándalo al interior del fraccionamiento fue mayúsculo.

Y con razón.

Si eso le hacen al hijo de un ex – gobernador, líder de un partido político estatal, que goza de un nivel importante de poder e influencias, imagínese al resto de los mortales.

Hasta el momento, no se ha presentado la denuncia de hechos ante las autoridades correspondientes.

Y por lógica elemental, seguramente nunca se presentará.

Eso no quiere decir que no se estén tomando cartas en el asunto.

Apenas horas después de los hechos, se inició una investigación “privada”, que pretende dar con los autores materiales del asalto y sobre todo, con la mente perversa que planeó semejante golpe.

Y es que, es evidente que se trata de un “trabajo interno”.

Que alguien del círculo más íntimo de la familia o bien algún colaborador de “todas las confianzas”, lo planeó todo.

El nivel de información en términos de días, horas, accesos y logística general de la casa, eran de sobra conocidos para el o los responsables.

Esto reduce significativamente la lista de sospechosos.

Por lo mismo, la posibilidad de que den con ellos es muy alta.

Lo que resulta imposible de saber es qué va a pasar con ellos, si los atrapan.

¿Quién o quiénes procurarán o impartirán justicia?

Si las autoridades, quienes tienen la facultad legal de emitir sentencias y determinar correctivos, no van a intervenir, estaríamos ante un caso, otro más, de aplicación de justicia por propia mano.

Con todo lo que esto implica.

Seguramente nunca sabremos el desenlace de esta historia.

Si los criminales salieron impunes o si fueron víctimas del famoso “ojo por ojo”.

Lo que sí resulta claro es que, en estos bizarros tiempos en los que vivimos, hay que cuidarse más de los de adentro, que de los de afuera.

Otra vez se aplica al pie de la letra aquello de “cría cuervos…”.

 

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