14-08-2020 08:31:57 AM

El “ejemplo” de Calderón

Por Valentín Varillas

Fue en el 2009.

Mientras el presidente Calderón enviaba a los mexicanos un mensaje de optimismo y esperanza para enfrentar los retos de la segunda mitad de su mandato, el  “México real”, se empeñaba en derrumbar con la contundencia acostumbrada el actuado y poco creíble discurso del mandatario.

A la muy poco creíble perorata presidencial, se rebelaron los problemas más graves y cuya solución se volvía cada vez más apremiante.

A la par que Calderón hacía uso de la palabra, los mercados se caían de forma estrepitosa.

El peso se debilitó dramáticamente hasta alcanzar una devaluación de casi 10% en un par de días en lo que al dólar se refiere y de cerca del 8% en su cotización con respecto al Euro.

La violencia tampoco daba tregua.

Las ejecuciones en estados del norte alcanzaban máximos históricos, llegando a 40 en un solo día, tan solo en Ciudad Juárez.

En el resto del país, la cifra fue de 52 asesinatos, ligados a la a acción de grupos relacionados con la delincuencia organizada.

La realidad nacional en materia de narcotráfico y delincuencia organizada, opacaba la retórica.

Los grupos delictivos habían corrompido con su poder económico prácticamente a todas las estructuras que conforman el tejido social, tanto en el ámbito público como en el privado.

La famosa guerra decretada no daba los resultados que se esperaban y lo peor: el saldo en materia social no podía ser peor.

Se caían los mercados internacionales, el modelo económico hegemónico colapsaba, las economías más estables se resfriaban y las emergentes padecían pulmonía.

Devaluación de la moneda, recortes presupuestales, cierres de empresas, contracción de los mercados y caída en las exportaciones.

En ese contexto, llegó la emergencia sanitaria.

Nuestro país fue el epicentro mundial de una pandemia provocada por una extraña mutación del virus de la influenza.

La alarma se detonó, los casos se multiplicaron, los muertos llegaron y las restricciones dictadas por las autoridades federales para controlar la epidemia provocaron, además del pánico de la población, la parálisis en sectores importantes de la economía del país.

Ya como cereza del pastel, México vivía las consecuencias de la peor sequía de los últimos treinta años.

La lluvia se sumó gustosa al complot contra el país y decidió, caprichosa al fin, brillar por su ausencia.

En zonas urbanas, los recortes al suministro de agua fueron la constante y en el campo  “emergencia alimentaria”.

La analogía con los tiempos que se viven ahora, es de llamar la atención.

Y a todo esto ¿cómo nos fue en ese tiempo como país?

¿Estuvo Calderón, como presidente, a la altura de las circunstancias?

¿Tomo las decisiones correctas en momentos tan complicados?

¿Tiene o no, la calidad moral para hacer recomendaciones y críticas al actuar del gobierno de López Obrador?

¿De verdad preferiría tenerlo hoy como capitán del barco, para enfrentar este temporal?

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