13-07-2020 04:34:49 PM

El amor (en Morena) en los tiempos del cólera (coronavirus). O el general (AMLO) en su laberinto

Por Rodolfo Rivera Pacheco

 

            Dos títulos de obras maestras de García Márquez podrían aplicarse a lo que le pasa a MORENA y a AMLO en estos momentos.

Les costó llegar 12 años a la Presidencia de la República. Y una vez en ella no han sabido qué hacer con su futuro.

MORENA es en estos momentos un partido dividido, fraccionado, criticado por propios y extraños y buscando culpables de todo y por todos.

Los miembros originales del movimiento reclaman que ellos son los verdaderos artífices de las victorias pues siempre estuvieron con Andrés Manuel López Obrador y llaman “advenedizos” a todos los que se sumaron al partido y ganaron elecciones en 2018. Los “advenedizos” les reclaman a los “fundadores” que eso no es cierto, que finalmente López Obrador convocó a todos los que quisieran sumarse y con ello ganar elecciones contra la maldita mafia del poder… y que finalmente ellos sí saben cómo ganarlas.

Pero unos y otros olvidan que NO ganaron ellos en 2018. Ganó su líder porque iba en las boletas.

Y ese es el principal problema de todos los que hoy integran ese raro ente llamado MORENA: NO surgió como un partido. Apareció como una organización informal alrededor de un líder indiscutible que cuando le reclamaban en 2006 o 2012 que “el movimiento peligraba por una u otra razón”, les contestaba tajante: “El movimiento SOY YO”. Y así ha sido desde entonces.

En 2018, los candidatos de MORENA ganaron gracias a que Andrés Manuel López Obrador iba en las boletas. La ciudadanía NO conocía a la enorme mayoría de candidatos y solamente votó en bloque por todos los nominados de MORENA porque así se los pidió el líder.

Ahora se molestan que se les recuerde eso.

Y peor. Ahora resulta que medio mundo (incluidos miembros de MORENA) es hoy crítico implacable del Presidente que antes idolatraban. Es patético ver que los que antes decían que había que votar por él porque era la única manera de sacar al PRIAN del poder, ahora dicen sentidos que “se arrepienten de haber votado por él”. Naturaleza humana.

Pero regresando al tema original. MORENA hoy es una torre de babel en la que todos se pelean contra todos. Por una sencilla razón: Todos tienen un origen distinto y cada uno ahora pelea por sus verdaderos intereses.

El reclamo de los “originarios” es absurdo: TODOS en MORENA provienen de alguna filiación partidista anterior, en su gran mayoría del PRD (todo aquel que dice que “estuvo con Andrés Manuel desde 2006 en Reforma…” pues entonces que me disculpe pero era del PRD, MORENA apareció hasta 2013-14), pero naturalmente también hay priístas redimidos, panistas conversos y miembros de otros partiditos que se aliaron con López Obrador en el tren de la victoria y que no hubieran ganado ni en sus colonias de haber ido solos.

Pues ahora resulta que medio mundo está contra López Obrador. Y el motivo fue la gran crisis del coronavirus.

La mayoría de los que antes le celebraban sus puntadas al Presidente, hoy son feroces críticos por su “impasibilidad” ante la histeria internacional. Todo mundo es epidemiólogo. Todo mundo tiene otros datos que no son los oficiales. Todo mundo ya hubiera cerrado al país y prohibido ir hasta al baño por el peligro de los contagios. Todo mundo está enfermo. Todo mundo… está en psicosis.

Natural, desde luego. En la era de las redes sociales todo mundo sabe datos, informes, estadísticas. El imperio de la opinión twittera.

Me pregunto qué opinarían todos los sabios twitteros si el Presidente fuera… Enrique Peña Nieto. Yo creo que ya estarían proponiendo su linchamiento en Los Pinos. Y si fuera… Felipe Calderón, las hordas pejemaníacas ya estarían proponiendo tomar Palacio Nacional o Los Pinos por la fuerza.

Y si fuera Ricardo Anaya le dirían chamaco inexperto. Y si fuera Meade le dirían ladrón de la mafia del poder que seguramente estaría haciendo negocio con los cubrebocas.

Total… hay una verdadera psicosis contra las autoridades y gobiernos y el mejor Presidente está en twitter. Como el mejor entrenador está siempre en tribunas de los Estadios y el mejor especialista médico está en las sobremesas de café familiares de los domingos.

Hoy le tocó a López Obrador. Pero pudo ser cualquier otro.

Si sale bien librado de esta crisis, créanme que habrá líder para rato y no pocos pedirán hasta su reelección. Si sale todo mal y México se hunde en la pandemia en todos los sentidos, López Obrador puede terminar trepado arriba de un poste queriendo ser linchado por la multitud, como en “La Ley de Herodes”.

Hasta ahí el tema del Presidente.

Pero volviendo al de MORENA y su interminable laberinto…

Si López Obrador sale librado de ésta, da un golpe de timón y mete orden en el partido que ÉL fundó, puede que hasta tenga futuro electoral en 2021 y 2024. Pero si el Presidente sale mal de esta crisis, MORENA desaparecerá como partido, se dividirá en incontables proyectos locales que se autoerigirán como “los verdaderos herederos de MORENA”, por los cuales pocos votarán y terminarán en el irremediable anonimato de la historia… en el mejor de los casos. Porque los que ganen (si ganaran) las elecciones próximas (panistas y priístas y uno que otro por ahí raro) clamarán venganzas, juicios políticos y cárcel para los “defraudadores del pueblo”.

Lula da Silva en Brasil, Alán García y Fujimori en Perú, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y no sé cuántos más líderes mesiánicos latinoamericanos que en su momento fueron vitoreados por sus pueblos… terminaron odiados, encarcelados y hundidos en el peor de los desprestigios.

Esa es la democracia latinoamericana década tras década. Y no se salva izquierda ni derecha… Bolsonaro en Brasil cumplirá su cita tarde o temprano con el derrocamiento y odio popular, como han terminado mandatarios de Chile, Argentina, Uruguay y tarde o temprano Venezuela.

Pero volviendo por enésima vez al tema original.

Aúnele usted a todo lo anterior, el pleito monumental que se traen todas las facciones de MORENA por las dirigencias nacional y estatales. No tengo idea de cómo podrán ponerse de acuerdo (solo un golpe de timón del Presidente pero él juró que jamás sería el gran elector de su partido como en los tiempos dorados del PRI…). Y eso será cuando termine la crisis del maldito coronavirus.

Pero si el pleito por las dirigencias es de antología, no quiero ni pensar qué pasará con las candidaturas. Ahí sí será la cena de negros (armados) más grande que hayamos visto. Si en el PRD había tribus, en MORENA hay hordas.

En fin…

Termino con una pregunta de Física básica.

¿Usted sabe qué sucede si se aísla a un miembro de MORENA en un cuarto cerrado herméticamente?

Muy fácil: Se DIVIDE.

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