28-05-2020 12:34:37 PM

Estulticia ante el 9 nadie se mueve

Por Alejandro Mondragón

 

El nueve nadie se mueve, paro nacional convocado por mujeres contra la violencia de género, exhibió la absoluta ausencia de políticas públicas para frenar le elevada incidencia de feminicidios en el país y Puebla.

 

Siguen sin entender las autoridades de los tres niveles, federal, estatal y municipales, que otorgar el día no es una concesión, menos un privilegio para ser empáticas con el movimiento.

 

Muestran que han sido rebasadas, porque tampoco es una manifestación callejera. Se trata del último grito de desesperación social ante la incompetencia de gobierno.

 

Algunas instituciones privadas tampoco han entendido nada. La Universidad Anáhuac anunció primero que todas las actividades del 9 de marzo serían canceladas, aunque horas después reculó y planteó apoyar a las mujeres que deseen no ir a sus labores administrativas o académicas.

Así, bajo el síndrome Gutiérrez Müeller de primero apoyo cabalmente, pero luego no, gobiernos y organizaciones privadas lo único que demuestran es un estulticia.

 

Las mujeres en el poder han reducido su capacidad de empatía a regalar brazaletes, hacer cadenas humanas o lanzar un ya basta, pero hasta ahí.

 

A dos semanas del paro nacional es la hora en que ninguna autoridad reacciona. Vive en el limbo y el discurso barato. Otros, como el presidente Andrés Manuel López Obrador recurre al camino fácil de etiquetar el movimiento como de ultraderecha o conservador.

 

Mientras eso ocurre, en la vida cotidiana de las mujeres siguen las agresiones, sin que nadie lo pueda remediar.

 

Cierto, la crisis no sólo la resolverá el Estado, sin el respaldo de la sociedad, pero son los hombres y mujeres del poder quienes deben dar un paso al frente.

 

Han quedado atrás, porque con el 9 nadie se mueve, las mujeres nos demuestran lo pequeña que es la autoridad ante los grandes problemas nacionales.

 

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