28-05-2020 01:54:10 PM

El quiebre financiero y político del PRI

Por Valentín Varillas

 

El Revolucionario Institucional vive sus horas más oscuras, las más aciagas.

Su realidad es mucho peor que cuando perdieron por primera vez la presidencia de la República en aquel –para ellos trágico- año 2000.

Con un desprestigio político brutal y unas finanzas rayando en el rojo, lo que queda del tricolor busca desesperadamente la supervivencia como partido.

Así de grave.

Ya sin el descarado desvío de recursos públicos a su favor, que operaba desde el gobierno federal en el sexenio pasado, está condenado a vivir de sus prerrogativas.

En la nueva realidad priista, éstas resultan insuficiente para cumplir con sus compromisos financieros y hacer trabajo político de cara a la elección federal y a las estatales de este año.

A grandes rasgos, el partido recibirá cerca de 840 millones de pesos de dinero público, de los cuales la mitad tendrá que ser destinado a cubrir intereses y deuda a corto plazo.

No les alcanza para cubrir todo lo demás.

Apenas hace unos días, el CEN dio a conocer que iban a realizar rifas, sorteos y otros eventos, como estrategia para hacerse de más recursos.

Están desesperados.

Y en lo electoral, las cosas no lucen mejor.

Arrastrados por la detención de personajes del círculo más cercano al ex presidente Peña y con cada vez más casos comprobados de actos de corrupción llevados a cabo durante su administración, un nuevo y monumental fracaso electoral se ve como el más probable escenario.

A pesar de que ya se estudia una estrategia que se centra en intentar deslindarse del “peñismo”, mostrando a ese grupo como ajeno al auténtico priismo, el desprestigio es demoledor, lo cual parece una apuesta con muy pocas posibilidades de resultar efectiva.

¿De verdad creen que van a poder hacer que los mexicanos olvidemos cuál fue el origen político de los integrantes de esta impresentable pandilla que saqueó al país?

Por favor.

Esta realidad podría ser un factor que les impida sumarse a alianzas o coaliciones con facilidad.

Hoy, los colores y logo del PRI son una pesada losa que nadie en su sano juicio va a querer ayudar a cargar.

Jamás lo reconocerán públicamente, pero en el centro neurálgico de toma de decisiones de este partido, se revisan constantemente los números, las matemáticas, las encuestas y pronósticos de voto.

Existe una real preocupación por llegar a rozar niveles de votación que se acerquen peligrosamente a la zona de pérdida del registro.

Juran que no es fatalismo, que se trata de realismo puro.

De ese tamaño podría ser la potencial tragedia.

De ese tamaño, la dilapidación de capital político en tiempo récord.

Se lo merecen, de eso no hay la menor duda.

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