18-02-2020 03:40:41 AM

Galistas y la 4T

Por Valentín Varillas

 

Dos personajes muy cercanos al círculo del ex gobernador José Antonio Gali, se han colado con éxito a la Cuarta Transformación poblana.

En tiempo récord, pasaron de potenciales perseguidos políticos, a invaluables aliados del gobernador Miguel Barbosa.

El primero de ellos es el todavía fiscal, Gilberto Higuera Bernal, quien con la anuencia del jefe del ejecutivo local, tiene prácticamente amarrada su permanencia en el cargo, en el proceso de elección que próximamente llevará a cabo el congreso poblano.

La mayoría legislativa emanada de Morena y sus aliados, lo impondrán por órdenes directas de Casa Aguayo.

No habrá sorpresas en los usos y costumbres que norman el procedimiento.

Así llegó el propio Higuera Bernal al cargo.

A pesar del halo de independencia que supone el puesto de Fiscal, la mano del entonces mandatario Gali Fayad, fue fundamental para el nombramiento.

El morenovallismo había tenido que prescindir de su gatillero, Víctor Carrancá, insostenible desde cualquier óptica y necesitaban un perfil de confianza que mostrara una cara menos parcial hacia el grupo político en el poder, pero que a la vez garantizara la impunidad de sus principales figuras.

Higuera cumplió a cabalidad.

A la par, llegó a la Fiscalía con un plan de trabajo serio, estructurado, que en teoría sacaría al sistema de procuración de justicia poblano del sótano nacional en materia de efectividad.

Algo positivo tuvo su llegada, ya que su desempeño ha sido bien visto por varios sectores de la vida pública y privada local.

Algo muy interesante seguramente ofreció a la 4T poblana, para garantizar su continuidad.

El otro alfil galista que se ganó ya la confianza del nuevo gobierno es Héctor Sánchez, presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Cercanísimo a Gali y compañía, fue el autor intelectual de la estrategia de toma de protesta de Martha Érika Alonso como gobernadora del estado ante el poder judicial y no ante un legislativo de mayoría opositora, lo que no gustó nada en el búnker de Barbosa, ni en las filas de un partido que se sentía robado en aquella elección.

Además, como sustituto de Flores Toledano, Sánchez Sánchez fue garante de los intereses de quienes lo pusieron en el cargo, pero a la par ayudándole a Gali a mostrar una cara más amable, menos intolerante que la de su antecesor, en lo que al ajuste de cuentas con los “enemigos” del régimen se refiere.

En los pronósticos, era uno de los primeros que se mencionaban para dejar la posición y sufrir las consecuencias de haber sido parte del núcleo de un grupo político antagónico al actual.

Y no pasó nada, al contrario.

El barbosismo encontró en él a un inesperado y potencialmente muy valioso aliado con el que transita sin ningún problema.

Pues ya lo ve, la columna vertebral en materia de procuración y administración de justicia del galismo, se va a mantener intacta en el inicio del gobierno de Miguel Barbosa.

Y no hay que irse con la finta, no se trata de una señal de fortaleza institucional, ni mucho menos.

Aquí, lo realmente relevante son las personas y se trata de quienes tienen información importantísima sobre los pecados cometidos por administraciones anteriores, sobre sus aliados, cómplices y sobre todo, conocen al pie de la letra, con pelos y señales, la logística que ensayaron para llevarlos a cabo.

No es poca cosa ¿verdad?

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