28-09-2020 04:10:08 AM

Un lastre llamado Yeidckol

Por Valentín Varillas

 

Los grandes hombres y mujeres de la política, a lo largo de la historia, han sabido ubicar perfectamente los distintos retos que van enfrentando con el paso del tiempo y en función de eso, han normado su actuar.

Este simple, pero en la práctica muy complicado ajuste, les ha permitido mantenerse vigentes en los centros neurálgicos del poder y de la toma de decisiones en los ámbitos en donde se desempeñan.

En México, la mayoría de las “figuras” de nuestra vida pública no ponen en práctica lo anterior; vamos, ni siquiera lo entienden.

Empezando por el propio presidente, que se ha negado ha transitar al estadista, quedándose estancado en los usos, costumbres y discurso del candidato, el eterno opositor, con las consecuencias que esto trae.

Lo mismo pasa ahora con Yeidckol Polevnsky.

Esta mujer fue una pieza importante en los triunfos que Morena obtuvo en el 2018, incluyendo por supuesto la obtención de la presidencia de la República.

Su beligerancia fue fundamental para mantener a raya a los opositores a su partido.

Jamás tuvo empacho en enfrentar a los liderazgos, tanto del partido en el poder, como de las coaliciones que formaron panistas y perredistas.

También señaló con toda puntualidad y supo sacarle un provecho importante, a las pifias cometidas por la pandilla priista que en ese momento gobernaba al país.

Si bien había materia prima de sobra para alimentar una estrategia como ésta, tuvo el valor de exhibir a aquel grupo político como una pandilla de impresentables que saqueó el país.

No cabe duda tampoco que el peso político de Yeidckol al interior de Morena, fue factor definitivo en el triunfo de Miguel Barbosa en la extraordinaria poblana del año pasado.

Lo mantuvo a sangre y fuego como candidato, ante el embate de algunos “valientes” que de repente se dieron cuenta de que tenían aspiraciones para gobernar el estado, pero que en su momento evadieron el enfrentar al morenovallismo en el proceso electoral del 2018.

Polevnsky se la jugó con el hoy gobernador y no escatimó esfuerzos para amarrar su triunfo electoral.

Conclusión: la valía política de quien fuera presidenta del CEN morenista, fue más que evidente en aquellas coyunturas.

Pero eso ya pasó.

Esta mujer no puede ensayar la misma estrategia, discurso y formas que sirvieron para atacar a sus adversarios, con sus compañeros de partido, simplemente para eternizarse en la posición.

Es otra realidad, otro mundo completamente distinto.

Las consecuencias de su actuar serán catastróficas en términos de unidad partidista, un requisito fundamental para enfrentar con éxito las elecciones que vienen y en donde Morena enfrenta el reto de repetir como ganador.

El caso Puebla como ejemplo.

Si ese partido llega dividido, fracturado, presa de su eterno proceso de cabinalismo interno, su paso por el gobierno de los principales ayuntamientos del estado, además de su mayoría en el congreso local, van a estar en serio peligro.

Por el tono y la intensidad de los madrazos, el riesgo de división es real.

La transformación acelerada de Polevnsky, de gran activo de Morena a pesado lastre, puede ser un parteaguas que defina el rumbo que tomará como partido en el poder.

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