24-09-2020 06:30:17 AM

Pax universitaria

Por Alejandro Mondragón

 

Desde la destitución y encarcelación del rector Samuel Malpica para arrebatarle el control de la BUAP a la izquierda, durante el sexenio de Mariano Piña Olaya, no se había registrado otro enfrentamiento público entre autoridades universitarias y de gobierno.

 

Con José Doger Corte transitó el piñaolayismo hasta el bartlismo. Enrique Doger pactó con el melquiadismo, el cual no lo quería en la institución. Enrique Agüera también acordó con el morenovallismo una pax universitaria que se extendió a la gestión de Alfonso Esparza.

 

Todos usaron el factor de la estabilidad universitaria, como parte de la gobernabilidad del estado.

 

Fue la política la que permitió una relativa tranquilidad en la máxima casa de estudios. Los rectores no formaron parte de las estructuras del poder en turno, pero siempre gozaron de espacios de negociación y tuvieron interlocutores.

 

Ahora, el barbosismo (cada vez más monolítico en sus decisiones) abrió hostilidades con la rectoría de la BUAP, quizá recordando la suma a la campaña del 2018: AMLO sí, Barbosa, no que proliferó dentro y fuera de las aulas.

 

El escenario político, tras el helicopterazo, cambió y el barbosismo en el poder parece que no dejará ningún espacio a quienes fueron protegidos o beneficiados por el morenovallismo.

 

Aunque la BUAP aglutine a factores claves de la 4T, como la esposa de AMLO, Beatriz Gutiérrez Müeller; los senadores Alejandro Armenta y Nancy de la Sierra; el asesor César Yáñez, entre otros, lo cierto que es el papel de la Auditoría Superior del Estado es más fuerte en esta asonada.

 

Pareciera que se se renueva aquella frase morenovallista: por las buenas, bien, por las malas, mejor. Vendrá la etapa de los señalamientos desde dentro de la institución.

 

El barbosismo no va a ceder. Sería su primera derrota política en esta estrategia de cambio de régimen, en el que no cabe ningún morenovallista puro e impuros.

 

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